lunes, 2 de noviembre de 2009

La lengua guaraní de Montoya como espejo cultural

Bartomeu Melià, s.j.
Circulación de saberes y Misiones (ss. XVI-XVIII)
Madrid - Casa de Velázquez - 29-31 de enero 2007

Del jesuita Antonio Ruiz de Montoya (1583-1652) se puede decir que fue lingüista en la medida en que no fue sólo lingüista. “Nihil guaranicum alienum puto”, pudo haber dicho con propiedad.
Ha habido buenos etnógrafos de la cultura guaraní, que se han servido de la lengua para analizar aspectos fundamentales de dicha cultura; ninguna sociedad permite la autopsia de su ser sin el bisturí de la lengua. Los trabajos de Curt Unkel Nimuendajú, por los años 1904-1914, y los de León Cadogan, especialmente desde 1949, son etnografía y etnología guaraní a partir sobre todo de la lengua. Los textos originales y auténticos sustentan sus análisis.
En Montoya el procedimiento es en cierta manera más sencillo y natural. Se deja seducir por una lengua que comienza a aprender desde su llegada a Asunción en 1612.

1. El gramático

Recorramos, pues, en cuanto lo permite la precaria documentación al respecto, su biografía de gramático y de lingüista.
Huérfano ya de madre a los cinco años –había nacido en 1585–, al perder a su padre a los ocho, Antonio Ruiz de Montoya entró, pues así se lo ordenaba a los tutores el testamento, al Real Colegio de San Martín, recientemente fundado por los jesuitas; por entonces ya sabía leer y escribir gracias a un maestro asalariado que le habían puesto (Jarque I: 61). Pero, en una típica crisis de adolescencia, abandonó sus estudios a los diez y siete años, viste de caballero, se alista como soldado y sólo volvió a las aulas cuando, a los veinte, superadas sus no tan inocentes aventuras, y convertido, entró de nuevo a su Colegio de San Martín, venciendo el empacho y repugnancia en volver como niño a los rudimentos de la gramática (Jarque I: 142). Era rector del colegio el padre José de Arriaga, hombre de letras que habría de publicar una Retórica Cristiana (Lyon, 1619) y la tan discutida Extirpación de la Idolatría del Perú (Lima, 1621).
Es probable que en gramática latina el joven Antonio haya sido enseñado según el método del jesuita portugués Manuel Alvares (1526-1583), que se había vuelto ordinario en casi todos los colegios de la Compañía de Jesús, tanto de Europa como de América. Queda pendiente, por mi parte, el estudio de la presencia y de las eventuales influencias de Álvares en el colegio de Lima en el período en que allí estuvo Montoya, esto es por los años 1605 y 1606; estudio tal vez ya realizado por otros, pero al que, por limitaciones de estructura bibliotecaria en Asunción, no he tenido acceso. Volveré sobre ello.
El hecho es que Montoya tenía una buena base en gramática latina.

Aprovechó tanto, que en once meses, con admiración de sus maestros, llegó, precediendo riguroso examen, a la clase de retórica, jornada que a los niños de más agudo y despierto ingenio suele durarles tres y cuatro años, con que pudo cumplir su promesa, haciendo y recitando en público, con mucho aplauso, una elegante oración latina en alabanza de las virtudes de su Señora, con especial elogio de su profunda humildad (Jarque I: 154).
En espacio de diecisiete meses concluyó los estudios de letras humanas, gramática y retórica, y salió tan eminente maestro que pudo graduarse en las dos facultades de maestro (Jarque I:163).
Fue por entonces, en 11 de noviembre de 1606, cuando ingresó como novicio en la Compañía de Jesús.
Sus breves y rápidos estudios de filosofía y teología en Córdoba, lo llevan al sacerdocio en 1612, camino ya de las misiones de guaraníes del Paraguay.

Una sociedad de gramáticos contemporáneos

En su etapa paraguaya, Montoya puede haber recibido otras influencias verosímiles, aunque no las encuentro documentadas explícitamente.

Llegó a la ciudad de la Asunción, y entre tanto que el padre provincial no le despachaba a las reducciones, aplicose con todo cuidado al estudio de la lengua guaraní, y en poco tiempo salió con ella con tanta perfección y elegancia como se dirá cuando se haga mención del Arte y libros que en ella compuso (Jarque I:211).

No era desconocido en el Paraguay el Arte de grammatica da lingoa mais vsada na costa do Brasil, compuesta por el padre Joseph de Anchieta y publicada en Coimbra en 1595; de ella se servía, por ejemplo, el padre Francisco de San Martín, ya en 1610.
Según repetidos testimonios de los mismos jesuitas, muy usados deben haber sido los apuntes gramaticales del franciscano fray Luis Bolaños, la persona a quien se debe más en la enseñanza de la lengua de los indios, por ser el primero que la ha reducido a arte y vocabulario, y traducido en ella la doctrina... (cf. Meliá 2003: 41). Una carta del padre Francisco de San Martín, del 20 de abril de 1610, es a este respecto muy esclarecedora:

“Preguntando al padre Lorenzana que si tenía algo que ayudase a saber la lengua,
entre sus papeles hallamos cosas de mucha importancia, de lo cual se debe lo más
al padre fray Luis Bolaños” (ARSI, Paraq. 11, f. 69v; cf. Melià 2003:163) n. 19).
En aquellos tiempos uno de los que más esfuerzo mostraba en trabajar la lengua guaraní era este padre Francisco de San Martín. De una gramática suya colocada a disposición de sus hermanos se habla en 1611, gramática que puede haber sido conocida también por el padre Montoya en cuanto llegó al Paraguay.
El padre Diego González Holguín autor de las importantes obras como la "Gramática y arte nueva de la lengva general de todo el Perú, llamada lengua Qquichua, o lengva del Inca", Lima, 1607, y el Vocabulario de la lengva general de todo el Perv, llamada lengua Qquichua o del Inca, Lima, 1608, fue destinado al Paraguay en 1607. Deseaba ser enviado al Guairá (Morales: 37 y 42), aprendía la lengua guaraní y pretendía hacer de ella arte y vocabulario (ibid.:48), si bien al final quedó como rector del colegio de Asunción. En este cargo estaba cuando llegó Montoya en 1612 y ahí siguió hasta 1616, cuando pasó a Córdoba del Tucumán.
Es probable, sin embargo, que una vez orientado en las categorías gramaticales fundamentales y aprendidos algunos modos de decir enseñados por sus colegas un poco más avanzados, Montoya haya buscado la compañía de aquellos guaraníes y mestizos que poblaban la Asunción de entonces, como los dueños verdaderos del uso de la lengua. A este uso se remitirá continuamente cuando la regla gramatical dé lugar a dudas.
No demoró mucho tiempo Montoya en Asunción, y antes del fin de este año partía ya para su misión del Guairá, a través de la sierra y puerto de Mbaracayú.

Quedeme en aquel pueblo algunos días administrándoles los sacramentos, y con el uso continuo de hablar y oir la lengua, vine a alcanzar facilidad en ella (Montoya, 1989: 63; Jarque I: 212; Lozano II: 333).

La ocasión para un estudio más sistemático de la lengua y su ordenamiento gramatical lo tuvo el padre Antonio en un momento de relativo descanso. Los vecinos españoles del Guairá ejercían continuas presiones contra las reducciones de guaraníes, queriendo de allí sacar indios para sus encomiendas. Tales intentos creaban un clima de tensión e intranquilidad entre colonos y jesuitas. Montoya consiguió por un tiempo mantener una política de buena vecindad, y que los guaireños dejasen a los indios en paz.

Valióse también el padre de esta benevolencia interina para otra obra importante, cual fue la de perficionar su Arte, y Vocabulario de la lengua guaraní, porque consiguió de los guaireños le permitiesen llevar a Loreto, un español vecino de Ciudad Real, que era el mejor lenguaraz de cuantos había en el Guayrá. Este era el capitán Bartholomé de Escobar, a quien el venerable padre fray Luis Bolaños, que fue eminentísimo en la comprensión de ese idioma, solía consultar en cualquier duda sobre esta materia: y con su dirección y consejo pudo el venerable padre Ruiz dar la última mano a estos escritos, que fueron por donde han estudiado siempre nuestros misioneros y habilitándose a trabajar fructuosamente en esta gran viña del Señor (Lozano II: 624).

Hombre activo como el que más, fue al mismo tiempo un empedernido filólogo del guaraní. Ayudado por una indiscutible facilidad en el aprendizaje de lenguas, como lo fue del latín, hizo de su estudio del guaraní una obligación y un placer, incursionando incluso en la lengua de los yvyrajára, conocidos hoy como xokleng o kaingang, de la familia lingüística .
Según referencias históricas, la gramática de Montoya estaba ya terminada en sus primeros tres o cuatro años de vida entre los guaraníes, y no solo en sus líneas generales, sino en su cuerpo principal.
Su provincial, el padre Pedro de Oñate se hacía eco en 1616, del hecho.

El padre Antonio ha hecho un Arte y Vocabulario en la lengua guaraní y según me escriben los padres parece que Nuestro Señor le ha comunicado don de lenguas, según es la facilidad, brevedad y excelencia con que la habla (Cartas Anuas II:97).

El mismo Montoya escribía de Loreto, a 9 de octubre de 1616:

El arte y vocabulario procuraré vaya en otra ocasión, que como V.R. me escribió no había priesa y las ocupaciones aquí son tantas y yo tan para poco, no pudo ir agora. V.R. no lo reciba como cosa mía, que no lo es, sino de Nuestra Señora, que como mis trabajuelos son suyos y la vida y corazón que tengo, se dignó hacer este arte, porque después de haberle yo escrito y leído, hallé que no había hecho yo... Grandes cosas tiene Dios en estos desiertos, grandes riquezas y maravillas hace (Cartas Anuas II: 156).

A partir de esta fecha ya no se habla tanto de las cualidades lingüísticas del padre Montoya, lo que iba de por sí, sino del cuándo y el cómo imprimir sus trabajos. Lo que vendría a realizarse solamente en Madrid, entre 1639 y 1640.
Montoya había advertido muy pronto que los guaraníes eran una sociedad de “señores de la palabra” y, como dirá de la lengua en el prefacio de su Tesoro de la lengua guaraní, que imprime en Madrid en 1639, “tan propia en sus significados, que le podemos aplicar lo del Gen. 2. Omne quod vocavit Adam animae viventis, ipsum est nomen eius. Tan propia es, que desnudas las cosas en sí, las da vestidas de su naturaleza”.

La construcción de la propia gramática

Si me puedo referir a mi propia experiencia, en la construcción de un Arte de gramática, van a la par dos movimientos que se entrelazan y apoyan mutuamente. La novedad escuchada es remitida casi continuamente a una razón gramatical previa, de la cual las nuevas categorías que surgen serían confirmación o distancia, en un continuo juego de analogías y discrepancias. Por eso, he calificado esta tarea como gramática de traducción. Este proceder esconde en sí el gusano deletéreo de la “reducción”, que puede desfigurar el rostro de la lengua por indebida imitación y por eliminación de rasgos ni siquiera percibidos. Al hacer gramática nos traducimos del romance, y en el caso de los jesuitas, del latín y ocasionalmente del griego, para decirnos en lengua indígena. Con toda razón la crítica achaca este procedimiento a la incapacidad de esos gramáticos de salir de sus propios esquemas y seguir hablando romance con palabras guaraníes.
Para calibrar la dimensión del fenómeno se buscan con ahínco los eventuales modelos de gramática que hayan podido afectar y perjudicar el quehacer de los misioneros gramáticos. ¿Qué gramáticas estaban en uso en los colegios de los jesuitas por los que habían pasado los misioneros? Surge enseguida el nombre de Nebrija. Pero en el caso de los jesuitas, los misioneros se inscriben dentro de horizontes y contextos de lenguas maternas y “romances” diferentes, fuera del castellano. Son numerosos los misioneros italianos de la primera hora en el Paraguay: José Cataldini; Simón Mascetta, Alonso D’Aragona. Oros venían del Perú donde habían pasado buena parte de su vida. El aire de familia que se puede detectar en los gramáticos jesuitas habría que atribuirlo más bien a una formación de tradición gramatical latina (y griega) común en los colegios.
Es ahí donde surge de nuevo el nombre del jesuita portugués Manuel Álvares (1526-1583) cuyo método de latín De institutione grammáticae libri tres, salió en Lisboa en 1572. Su gramática fue recomendada por la Ratio Studiorum –plan de estudios propio de los colegios jesuitas– y adoptada en la mayoría de sus centros de enseñanza. Marcó una nueva época en el estudio del latín y gozó de aceptación universal, aunque no le faltaron detractores (Diccionario Histórico de la Compañía de Jesús, I. Roma-Madrid, 2001: 90).
De hecho, las ediciones de Alvares (en castellano, Álvarez), totales o parciales, llegan a seiscientas y según esa gramática se han formado generaciones y generaciones de jesuitas. Este método, que todavía he practicado a través de su actualización en la Gramática de la Lengua Latina, por el padre José María de Oleza (Barcelona, 1945), se caracteriza por su espíritu depurador y sanamente crítico respecto a ciertos gramáticos latinos de la decadencia; por su fidelidad a los clásicos y por su orientación eminentemente práctica para el dominio de la traducción, la competencia en el hablar y la capacidad en componer literariamente.
Varios estudiosos, como Otto Zwartjes (2000; 2002), ya se han percatado de su importancia e influencia en todo el ambiente hispánico. De haber estudiado Montoya por la gramática de Álvarez, su gramática de la lengua guaraní hace realmente honor al método.
El destinatario de una gramática jesuita es generalmente otro jesuita, que quiere aprender la lengua indígena “para entender y ser entendido“. Este factor influye también para que esas gramáticas misioneras presenten notables analogías. Casi simultáneamente en tres áreas geográficas de las incipientes misiones jesuíticas de guaraníes, tenemos tres misioneros gramáticos que son el padre Francisco de San Martín, trabajando en San Ignacio del Paraná, Antonio Ruiz de Montoya en el Guairá y Alonso D’Aragona en la región del Uruguay, y de los tres se puede decir que conocen bien el latín.
No es mi objeto recoger de nuevo aquí las noticias de carácter histórico y lingüístico ya expresadas en otros trabajos. Me refiero al capítulo “El guaraní, lengua ‘reducida’ y cristiana” y dentro de él lo relativo a: “El misionero gramático” (Melià 2003: 157-183) y a mis prefacios a las nuevas ediciones de la Breve introducción para aprender la lengua guaraní de Aragona (París, 1979) y el Arte de la lengua guaraní, de Montoya (Asunción, 1993).
Considero que la forma de gramaticalizar de estos misioneros, al tener, sin embargo, el oído puesto en la palabra proferida por los indios y al uso de la lengua, les ha convertido a ellos mismos a modos y formas de decir nuevas y originales, que saben retener y admirar. Hay convergencias entre el latín y romance con el guaraní, pero también discrepancias irreductibles cuyo artificio y originalidad hay que retener y aprender.
El latinismo, ciertamente reductivo, no impidió, sin embargo, que se detectaran formas y categorías muy propias del guaraní, como el doble plural de primera persona, ñande (inclusivo) y ore (exclusivo), la falta de declinaciones de los nombres, el peculiar sistema de las “partículas” temporales en los sustantivos y en las formaciones verbales, etc. (Ver Melià 2003: 169-183). El misionero es convertido a la nueva lengua que también lo evangeliza.

La lengua guaraní, una y diversa

El Arte de Montoya, será una gramática general de la lengua guaraní. Decir de la lengua guaraní que tiene las ocho partes de la oración es ya una abstracción que se podrá aplicar a un muy grande número de lenguas, incluyendo las lenguas románicas europeas, pero también a lenguas de América. Ahora bien, las entidades abstractas descansan siempre, en último análisis, en entidades concretas, que son individuos que hablaron o están hablando actualmente. La lengua siempre está hecha de hablares particulares, de personas que estuvieron en una comunidad y ésta en una geografía.
Y como siempre, es el uso, el uso de la región, el que hará la regla. Tu autem consule vsum regionis tuae (MONTOYA 1639, Arte, 99).
Montoya que comenzó a aprender el guaraní en Asunción, que comunicó de paso con los que vivían en las serranías de Mabarakayú, que practicó por largos años esa misma lengua en el Guairá —hasta ver el aniquilamiento de sus queridos pueblos en 1631—, y que conversó con los indígenas que se reducían en el Paraná, en las costas del Uruguay, en el Itatín y en el Tape, estuvo en condiciones excepcionales para conocer bastante variedades de guaraní.
Montoya tiene conciencia del carácter fragmentario y dialectal de su obra: “Algunos vocablos serán más usados en unas partes que en otras: pónense todos los que hemos podido alcanzar, porque no se haga nuevo el que oye en una parte el vocablo que en otra no oyó” (Montoya, Tesoro, f. 1v.)
Para esa época Montoya ya había recorrido casi todos los territorios conocidos de los Guaraníes desde el Paraná actual hasta el Tape, en Rio Grande do Sul, y sabía por experiencia que no todos los Guaraníes hablaban del mismo modo. Los Itatines, al decir del Padre Diego Ransonnier (Ferrer), “en la lengua tienen alguna diferencia de los demás guaraníes, aunque poca, acercándose algo al lenguaje tupí”.
Muy bien advirtió las características dialectales de Montoya el Padre Paulo Restivo, el nuevo editor del Arte ya en pleno siglo XVIII, de una obra que casi había cumplido un siglo.
Naturalmente en el guaraní jesuítico del siglo XVIII vocablos y formas de decir que figuraban en Montoya, “per non usum se habían anticuado y hecho casi ininteligibles”. Son los cambios diacrónicos propios de todas las lenguas en las que se plasman los cambios generacionales y culturales.
Según el mismo Restivo, Montoya tiene otra particularidad: “después de mucho examen, puso todos los términos y vocablos que en su tiempo se usaban; y como bien advierte en su Tesoro, hay términos que se usan en unos pueblos y que no son usados en otros”. La dialectología de Montoya es explicada con un criterio que no desmerece de un lingüista actual. Basándose en la propia experiencia que oye modos de hablar particulares —dialectos— en dos pueblos tan próximos como San Javier y Santa María, entiende que “si en distancia de solas cuatro leguas se hallan modos de hablar tan diversos entre sí, que será en distancia de tantas leguas cuantas anduvo el Venerable Padre [Montoya] y de tantas parcialidades como comunicó, y pueblos tan diversos cuantos merecieron su cuidado y asistencia”.
Cuando en 1637 se dirigió a Madrid, donde por fin podría publicar su extensa y hoy tan famosa obra lingüística en cuatro tomos, Montoya, sin pretenderlo, era el hombre que había podido escuchar el mayor número de variedades idiomáticas de la lengua guaraní. En el futuro, debido a los movimientos migratorios internos de los mismos guaraníes que confluían probablemente hacia la formación de una especie de koiné, ya nunca más se darán las condiciones dialectales que pudo vivenciar el padre Montoya.
Curiosamente esas condiciones se darán de nuevo, y sólo en parte, en el siglo XX, cuando una persona como León Cadogan, mi maestro, pudo también escuchar de viva voz la palabra de los Avá-Chiripá —muy probables descendientes de los Guaraníes del Guairá y Mabarakayú; de los Paĩ Tavyterã, descendientes de los Itatín, sin contar el guaraní paraguayo, esa nueva koiné hoy tan problemática por su mezcla jopará de lengua guaraní con palabras castellanas, y, viceversa, de castellano con palabras guaraníes. Conocemos ahora el dialecto de los Mbyá y el de los Chiriguanos de Bolivia, que Montoya casi con certeza no conoció.
De los eventuales dialectos de los Paranaguára, Uruguaiguára y de los Tape, es más difícil encontrar hoy evidencias explícitas, aunque algunas expresiones de Montoya pueden proceder de estos grupos étnicos.
Estas indicaciones dialectológicas creo que son pertinentes para que no se piense que la obra lingüística de Montoya es una construcción monolítica. Como buen lingüista “moderno” Montoya fue muy sensible a las variedades y diferencias de las hablas particulares.
La obra de Montoya recoge, pues, fundamentalmente, el dialecto del Guairá, si bien no lo impone a las demás parcialidades, que conservarán durante todo el tiempo reduccional, hasta la expulsión de los jesuitas en 1768, buena parte de sus particularidades.
La construcción de una lengua guaraní por parte de Montoya se debe entender más bien como un material didáctico para los jesuitas y otros, que estudiaron el guaraní con esa gramática y consultaron repetidamente sus diccionarios para conocer el sentido de las palabras y aumentar su vocabulario. La gramática de Montoya es sin duda uno de los mayores monumentos lingüísticos surgidos en el Paraguay colonial.


2. El diccionarista

Hay varios modos de acercarse a una lengua. Uno de ellos es buscar las palabras que corresponden a la propia visión de mundo. Poner el pie del otro en mi propio zapato, y aun a riesgo de caminar mal y con dificultad. Es así como se suelen elaborar los primeros vocabularios. La primera preocupación del aprendiz de la lengua es decirse a sí mismo, y que el otro entienda lo que uno quiere decir. Este tipo de vocabularios ha estado y está vigente hasta ahora. Misioneros, cuya primordial y casi única tarea es la de traducir la Biblia, confeccionan vocabularios pertinentes para esta función. El resultado suele ser la lengua sin la lengua.

Las partes del cuerpo humano

En esa categoría se pueden colocar incluso los vocabularios de “las partes del cuerpo humano”, uno de los primeros ejercicios de un aprendiz de lingüista, ya que el averiguador tiene frente a sí lo que viene a ser su propio espejo vivo, que le puede contestar y explicar detalles y sutilezas. Es un de los casos de “universales de la lengua”. Mucha veces me he divertido yo mismo en ese juego. Hay diversión y un poco de malicia. Y he notado que se puede chocar con la decencia cuando se llega a partes del cuerpo que aun para indios desnudos incluyen sentimientos de pudor y reserva; y no se diga cuando se trata de averiguar las partes de otro sexo. Estos vocabularios, que van en la dirección del investigador hacia el investigado, son por lo mismo muy limitados, pues las mismas cuestiones difícilmente rebasan los horizontes y perspectivas miopes del preguntón. Hay que desconfiar de los vocabularios de mera traducción para decirse en lengua indígena, pues su confección está casi indefectiblemente circunscrita a un universo exterior.

Un tesoro

Algunos diccionarios de la época, como el de Montoya que nos ocupará, adoptan a veces el nombre de Tesoro, dentro de la tradición latina del Thesaurus. La primera obra monolingüe en lengua española de lexicografía de Sebastián de Covarrubias apareció con el título de Tesoro de la lengua castellana, o española (Madrid 1611). La denominación se ha generalizado en la actualidad tanto en literatura como en bibliotecología.
No sabemos hasta qué punto Montoya haya podido conocer en el Paraguay, cuando estaba él entretenido en su labor de diccionarista por el año de 1616, el que se haría tan famoso Tesoro de Covarrubias, pero puede haberse sentido atraído por el título sólo llegar a Madrid en 1638, dedicado a varios asuntos, pero también a la edición de sus trabajos lingüísticos, al percatarse de que se trataba de una obra del mismo cariz. Sus compañeros jesuitas de la “Casa profesa” de Madrid pueden haberlo inducido a atreverse en la comparación. Tanto en Covarrubias como en Montoya, hay un elemento novedoso que es la contextualización de las palabras mediante ejemplos. Lo que en español podía hacerse remitiendo a veces, aunque no necesariamente, a “autoridades”, en Montoya se hará mediante el recurso a expresiones oídas de los Guaraníes, hombres y mujeres, que tampoco carecen de autoridad por su buen decir. A este respecto Montoya parece haber sido especialmente sensible al acto de escucha. Al captar las palabras en su uso cotidiano las inscribe con frecuencia en amplios campos semánticos cuyos términos se relacionan entre sí jerárquicamente. Para situar mejor los términos recurrirá sistemáticamente a etimologías –no siempre acertadas–, a sinónimos y antónimos y sobre todo a sintagmas y oraciones completas.
De este modo la lengua se convierte en máquina de fotografía, o dicho con más sobriedad, instrumento de etnografía. No alcanza a constituir una enciclopedia temática, pero en el juego de relaciones, paráfrasis y combinaciones, las palabras juegan papeles agradablemente sincronizados en escenas llenas de sentido y artificio. Es el Tesoro de la lengua guaraní, de Montoya, un cuadro vivo de la sociedad que habla esa lengua; es el teatro de la vida. En las palabras están las cosas y sus relaciones. “Las palabra vienen así vestidas de su naturaleza”.
No es extraño que los términos de la lengua así etnografiada actúen de bisagra entre una tradición arraigada en el uso normal de palabras y dicciones, al mismo tiempo que se abre a un nuevo mundo en el cual podrá ser dicho lo que nunca fue dicho antes. Sincrónicamente la lengua guaraní de Montoya es espejo y es proyección. La memoria se hace futuro. Registra así un complejo y maravilloso mundo histórico y anuncia un mundo por venir. Es cierto que la falta de separación clara entre los dos universos puede resultar enojoso y molesto, pero constituye la novedad de Montoya.

En el teatro de las palabras

En 1984, en las “Primeras Jornadas Internacionales sobre las Misiones Jesuíticas”, en Resistencia (Argentina), presenté un trabajo sobre “La obra lingüística de Montoya como fuente etnográfica guaraní”. En el resumen publicado (Melià 1984: 266-67), decía entonces:

“Una importante fuente etnográfica, escasamente explorada, es la obra lingüística de Montoya, en especial el Tesoro de la lengua guaraní… Montoya no sólo ofrece un vocabulario que registra los términos de la lengua “in abstracto”, sino que los enriquece sistemáticamente, los hace “tesoro”. Montoya, al calificar y actualizar las palabras conforme al uso, las sitúa etnográficamente, potenciando de modo muy significativo su índice cultural… La lengua guaraní, por el tratamiento que le da Montoya, es realmente el lugar privilegiado donde se anudan las relaciones entre lenguaje y cultura”.

En aquel entonces mostré algunas características de la lexicografía etnográfica de Montoya destacando una serie de palabras que me parecían especialmente relevantes en la expresión de aspectos peculiares de la cultura y del modo de ser guaraní.
Seleccioné en aquella ocasión una serie de palabras que correspondían a los conceptos de: 1)chamanismo; 2) danza y canto; 3) tierra, monte y campo; 4) vivienda; 5) agricultura; 6) caza, pesca y recolección; 7) adornos corporales y vestido; 8) cerámica; 9) cestería; 10) proverbios (ñe’ẽnga).
Los resultados de aquella investigación, que recupero ahora de mis fichas, los expondré aquí, ya que nunca fueron publicados. De todos modos lo haré sólo en parte.
Tengo muy presentes las "Advertencias para la inteligencia de esta primera parte del Vocabulario Guaraní" del propio Montoya (1640 101; 1997: xxiii), cuando aconseja el siguiente modo de proceder:

“En este Vocabulario se ponen los vocablos simplemente. Para saber sus usos y modos de frases, se ha de ocurrir a la segunda parte. v. g. busco aquí Hombre, hallo que es Abá, buscaré Abá en la segunda parte, y allí hallaré lo que se dice del hombre”.

Esa “segunda parte” es naturalmente el Tesoro, publicado el año anterior de 1639. En las “Advertencias para la inteligencia de esta segunda parte de la lengua guaraní”, Montoya (Tesoro, 1639: f.A1), no rehúye explicar aspectos que hoy llamaríamos de sociolingüística y semántica dialectal:

“Algunos vocablos serán más usados en unas partes que en otras; pónense todos los que hemos podido alcanzar, porque no se haga nuevo al que oye en una parte el vocablo que en otra parte no oyó. Toda esta lengua está llena de figuras y metáforas, que los muy versados en ella se ven muy atajados, por no caer fácilmente en la traslación o metáfora, y así se ha procurado todo lo posible poner el uso de ellas. De donde saldrá no juzgar fácilmente por no lengua, o por no usado el vocablo que no se entiende.

Por la misma razón podrá ser que queriendo averiguar algún vocablo con los mismos naturales (simplemente) lo extrañe; pero dicho con sus circunstancias y aun con su donaire (que todo es menester) lo entiendan y conozcan por muy elegante, cm frecuentemente pasa.

De estos fenómenos he tenido alguna experiencia cuando en los años de 1970-76 recogía textos guaraníes de los Pãi-Tavyterã de boca de Evangelí Morilla (este su nombre externo) en una lengua arcaica y ritual que muchos jóvenes del mismo grupo y aldea ya no entendían.

Palabras en juego

En esta exposición, cuando la línea se abre con un palabra castellana, ésta viene del Vocabulario; cuando guaraní, remite al Tesoro. De ambas obras uso la edición facsímil, pero hago transliteración a la ortografía convencional del guaraní actual en el Paraguay.

3. La etnografía lingüística

A través de diversos ítems de especial densidad semántica y significado etnográfico se mostrará la fineza de observación y la calidad del registro montoyano.
Las palabras o términos subrayados corresponden a las obras de Montoya: Vocabulario de la lengua guaraní (1640), cuando está en castellano, y Tesoro de la lengua guaraní (1639), cuando en guaraní. Aquí se presentan en transliteración ortográfica moderna.

1. CHAMANISMO

Hechicero: paje, pañerã, guajapa, karai, guayapia jára; morĩ’i tĩmbypia.
Hechizos: kurupa’y, pohãng, pohãny’u.
Chupar el hechicero: aisuvã (-na).

paje: hechicero.
ava paje: indio hechicero
pajeha:
hechicería, hechizo.
paje pype omano:
murió de hechizos.
añembopaje:
hacerse hechicero.
paje porosuhãvára: hechicero chupador.
paje poropichyhára:
hechicero refregador.
ambopaje’o:
quitarle el ser de paje.
niñembopajéi potári:
no quiere dejar sus hechizos.
kuña paje:
hechicera.
aba paje otupichchuarai ombo’eháramo oguereko: tiene el hechicero por su maestro a un familiar.

tupichúa: familiar
tupichuarija: hechicero que tiene familiar.
tupichuarai:
mal familiar.
amboupicharai:
hacerle hechicero.
che rupichúa:
soy hechicero.
añemboupichúa:
hacerse
hechicero (*). [Montoya entiende sin duda la acepción de familiar como se da en el castellano de la época y que registra Covarrubias (/1610/1998: 584): “llaman familiares a los demonios a los demonios que tienen trato con algunas personas”].
pañerã: hechicero.
guayupi’a: llaman al hechicero.
guajupi’a jára: lo mismo.

karai: [vocablo compuesto de] kara (2) y i, de perseverancia. Astuto, mañoso. Vocablo con que honraron a sus hechiceros universalmente y así lo aplicaron a los españoles, y muy impropiamente al nombre cristiano y a cosas benditas, y así no usamos de él en estos sentidos.

tĩmbypia; tĩpypia rastro en el olfato; che reỹmba itĩmbypia mi perro rastrea bien; (y lo dicen a:) los hechiceros chupadores (que saben dónde han de chupar)/;

Mago: paje, guajupia jára.
Magia: pajeha, mbajeha.

kurupa’y: árbol conocido, especie de algarrobo, y o mismo dicen de los hechizos.
akurup’yvoña: hacer hechizos.
ambokurupa’y: enhechizar.
aporoyvõ kurupa’y pype: lo mismo.

pohãng, o mohãng: medicina, remedio, hechizo.
aipohanũ: yo lo curo y enhechizo.
pohanõngára: médico o hechicero.
aipohanõ kurupa’y pype: enhechizar.
apohãngy’u: darle bebedizo.
ajeovapohanõ: afeitarse.
tova pohãng: afeites.
añepohãngy’u guijejuka potávo: tomé ponzoña para matarme.

angu’ay: árbol del bálsamo; o yvyra paje.
yvyra paje: árbol de bálsamo.

aañangerojy: hacer bajar al diablo, dice el hechicero.

hauvõ; hauvũ; ‹hauva: agüero;
ahauvõ ijarãmari echar suertes para saber a quien cabe.
che rauvõ: díjome un agüero; pronosticó.
guyra auvõ: pajaro de agüeros.
aguyra auvõ: adivino que he de matar pajaros;
apira auvõ: juzgo que me ha de ir bien en la pesca.
heva’e ahauvõ: pienso que me irá bien en la caza.
guyra ñe’ẽ rehe mbya ahauvõ: por el canto de los pájaros eché agüeros a los Indios. [Tesoro 146:1-146v:1]

suvã: chupar, medicina de hechiceros.
aisuvã: yo le chupo.
porosuvãndára: chupador de oficio.

Enhechizado: ipohanõmbyra, imopohãngy’upyra.
Enhechizar: amokañy paje pype, aipohanõ, aipohangy’u.
Enhechizar con flecha: aporoyvõ kurupa’y pype.
Enhechizar para que le ame: aipohanõta che rayhu guijávo.

pa’i: padre, es palabra de respeto, y con ell nombran a sus viejos, hechiceros y gente grave; corresponde a ha’i, madre. Pa’i avare: padre sacerdote, pa’i guasu: obispo, prelado.

2. CANTO Y DANZA

Cantar: aporahéi (ta), o: porahéi
Cantar las indias: añe’engarái (vo).
Cantar en las bebidas: aguahu (vo).
Cantares deshonestos: porahéi avaete, o: porahéi sandahe.
Cantos honestos: porahéi katupyri, o: sa nee’ỹ. [tal vez sandahee’ỹ, del original: kan -ne e’ỹ].
Componer cantares: mborahéi pyahu ajapo; amoĩ porahéi pyahu.
Componer, concertar voces: amojoja porahéi; amoĩngatu poraheita ñe’ẽ.
Canto de aves ha’uvo.

guyra sapukái, guyra ñe’ẽ [canto de aves].

porahéi o mborahéi: canto
mbaraka pype aporahéi: cantar con instrumento.
aroporahéi mbaraka, o: amoirũ mbaraka guiporahéita [acompañar el canto con la maraca].
porahéi ñepungatú va’e: triste.
porahéi pochy: malo
porahéi sandahe: deshonesto.
porahéi asy katu: triste, lastimoso

[Las formas del canto citadas por Montoya son muy varias y diversas, y entre ellas es perceptible notar algunas que indicarían nuevas prácticas misioneras].

hapirõ: llanto, cantando cosa de dolor.

ñe’engarai, compuesto de: ñe’ẽnga, refrán, y pirai, trisca: canto de mujeres.
oñe’ẽngarai kuña okuapa: están las mujeres cantando.

guahu: canto de los indios
amoboguahu: hacerlo cantar.
aguahu rai: cantar mal.

Bailador: bailador: jerokyhára
bailar en corros asidos: orojepopysy orojeroky’vo.
baile: jeroky.

Danza: jeroky

danzantes: jerokyhára, ojerokyva’e.
danzar amontonados: orojeroky oapytãmõ.
danzar asidos de las manos: orojopopysy orojeroky’vo; orojeroky jopojopo pysyka.
danzar en corro: oñamãndápe orojeroky..

Zapatear bailando: ajeroky guyjepypetéka; aipyvondy.

jeroky:
che jeroky: mi danza o danzar; ajeroky yo danzo.
jerokynẽ amã: corro de danza.
che jerokyse katu: deseo saber danzar.
añembokupy ãtã ãtã, o añembokupy apyryryi: hacer tembleque con el pie hacia delante.
ajepyta rũpã: herirse el talón con el otro pie haciendo mudanza
ajepyta kutu: mover el talón de un pie con la punta del otro como para paseo del saltarín.
ajekupy asa asa: idem [lo mismo].
ajekupy eja eja: hacer arremetidas trocando los pies.
añemoandaguĩ kangy: hacer quebradillos con el pie.
añeandaguyasa: hacer gambetas como el que teje levantando el pie hacia la rodilla del otro, y después con el otro hacia las corvas.
che py apyvy pyvy: hormiguear los pies atrás y adelante como el canario.
ajekupy e’e: arrastrar los pies juntos.
ajepyapy kyty kyty: soliviarse en las puntas de los pies, haciendo unas gambetillas.
ojopopysy ñeamã ojeroyvo: danzar en corro asidos.
jeroky y: el que guía la danza y siempre dice relación a otros.

3. ECOLOGÍA

yvy: tierra, suelo.
yvy asy: tierra fragosa.
Yvy ja:
linde.
yvy mba’e ñemoñangatuhába:
tierra fértil.
yvy mba’e tỹmbáva:
tierra que se labra.
yvy pytuẽhába:
tierra de consuelo.
yvy torypáva riguára:
tierra de alegría.
yvy pe puku:
llanura.
yvypy: centro de la tierra.
yvy tesãindáva:
tierra de alegría.
yvy tesay po:
tierra de llanto.
yvy akỹ: tierra húmeda, mojada.
Yvy ku’i tĩ:
arena.
yvy ojava’e: tierra pegajosa.

yvyty: sierra
yvyturusu: serranía, cordillera.

ayvyeka: rebuscar raíces en la tierra.
ayvymboja’o: repartir tierras.
ayvykarãi: escarbar la tierra, raer, rayar, señalar.

yvyra aguyje: árbol provechoso

yvyra ei: árbol inútil, infructífero.
yvyra aỹ mba’e: infructífero árbol.

ka’a: monte, y la yerba que beben.

ka’a ayguyra: monte espeso, por debajo de los árboles.
ka’a ana: monte espeso.
ka’avapyra: principio del monte, tomándolo desde la cima al pie, o al contrario.
ka’a katu: yerba buena, y monte ralo.
ka’a sapa: atravesía de monte.
ka’a ete: monte verdadero de palos gruesos.
ka’a guasu: monte grande.
ka’a guyra: lo debajo del monte.
ka’a yvate: monte alto.
ka’a yguára: montaraz.
ka’a pa’ũ: isla del monte

ka’a pypíara: lo que contiene el monte; ka’a po o ka’a póra.

yvy mãrane’ỹ: suelo intacto, que no ha sido edificado.
ka’a marane’ỹ: monte donde no se han sacado palos, ni se ha traqueado.
(kuña marane’ỹ: mujer virgen).
(ao marane’ỹ: ropa no usada).

ñũ: campo, y la paja de él.

ñũ akape: mancha de campo entre montes.
ñũ evichua: ensenada de campo.
ñũ ka’a pore’ỹma: campo raso.
ñũ yguára: camperos.
Ñũ mbe: campo llano, raso.
ñũ ñovaĩ: campo con mancha de montes.
ñũ ipoty: campo florido.
ñũ tekohabe’ỹ: desierto.
ñũ ai meme o ñũ ruri: campo raso.
ñũ ovy: verde campo.

4. PUEBLO y CASA

tetã: pueblo, ciudad.

che retãmbiguára: los de mi pueblo
tetãmbipe, cheretãmbipe: dice el varón a las mujeres de su pueblo, e incluyendo algo de parentesco, y lo dicen a sus mismas hermanas.

ta.b: pueblo.

che táva: mi pueblo.
tavapyra: el fin del pueblo.
ta kupe: arrabales.
táva tovapy: entrada del pueblo.
ta hokesỹmbyra: pueblo cercado.
táva rerekuára: guarda del pueblo.
tahe’ỹme tekuára: solitario, ermitaño.
taveitypyra: pueblo asolado.
ta reikehába: entrada del pueblo.
ta rokesỹmba, o ta mamãndague: muro.
atamoñã: hacer pueblo.
ataveyty: dar en el pueblo, derrocarlo.
taveta: muchos pueblos.
tav[r]etovapy rupi aikie: entré por un lado del pueblo.

og: cosa con que se tapa, paja de la casa, y significa casa, tomando la parte por el todo

che rog: mi casa
ajeog mboja: cubro mi casa con paja.
ajeog kyta’a: levanto los horcones para mi casa.
ajeog ñarukangmboja: poner latas a la casa.
che rópe guára: mi familia.
ogasojáva: techo.
oga aperera, o og penu: techo de paja descompuesto del aire
yvytu ombo’aperera, o omboapenu che roga: el viento ha descompuesto mi casa.
og apyryta: cumbrera. V(ocabulario): cumbrera gruesa.
og apyryta jo’a: cumbrerilla que ponen sobre la principal.
og apyrytaupa: estante del medio.

og apohára: oficial de casas.

og apu’ã: casa redonda.
og apu’ã etéva’e: de mucha corriente.
og vyté rusu: portal.
og viára, o piára: camino que va a la casa.
og guambyta: cumbreras de los lados, soleras.
og guarapemby: sobrado.
og guy’ra: la capacidad de la casa.
og ijára: padre de familias, y madre de familias.
og ypeva’e: casa de poca corriente.
og ypy: el principio de la casa.
og yta: estante del medio.
og ña’ẽ’u ijasoja: casa de tejas.
og ñarukãngmbo’ahába: cuerdas o ysypos para atar las latas de la casa.
og ñãrũkãng rupáva: tijeras.
og ñomono’õngáva: cabildo.
og pararã: tijeras
og pẽháva: empleitas de paja.
og pẽmby: empleitas para casa.
og pypiára: los moradores de la casa.
og pypiarete: dueño de la casa, o morador continuo.
og pyre’ỹ, o pore’ỹ: casa vacía.
og ypy’ra: el que queda en casa.
og potia yta: palo que ponen debajo de las tijeras.
potia yta: palos que ponen sobre la cumbrera, como tijeras para poner sobre ellos otra cumbrerilla para levantar la casa.
og kyvy: palo sobre quien está la cumbrera para levantar más la casa.
kyvy: palos sobre que estriban las cumbreras.
og kypy: rincón de la casa, y todo alrededor de ella por el suelo.
og ypygua: idem. V[ocabulario]: hokypy.
og kyta, o jiapyr ita upa: estante del medio.
og kyta ypy: el pie del horcón.
og retyma kãng: postes de los lados.
og retymã: idem.
og rovái: enfrente de la casa.
og rovapy guyri ahechag: mirar por debajo de la casa.
og rokára: patio.
og rokyta: todo horcón.
og roguãmby rupi: por los alares de la casa, por debajo.
og roguãmbyta: los palos del sobrado.
og rupáva: solar.
og rupía: culata, cupial
og rupiape: culata chata.

mburuvichavete róga: casa real.
Tupã og: iglesia [siguen varias metáforas sobre la casa de Dios].

Cumbre del caballete de casa: óga pyra

ñarukãng; costillas.

og ñarukãng: varas, fojas, o cintas de la casa.
añarukãngua che roga: poner cintas en las tijeras.
niñarukanguahábi roga: aun no tiene latas mi casa.
amoñarukãmby’i: poner latas menudas.
amoñarukãng esasang, o amõñarukang pokãng: poner las latas apartadas.
peteĩ teĩ iñãrukãng amoĩ: poner las latas de una en una.

guamby: cerco de palos.

roguambi: falda de monte, repecho, cupial, y alar de casa.
og roguambype:
cupial de casa, y el cerco por el alar.
nda hoguambypéi che roga:
no tiene cupial mi casa, ni alar.

guambype: tapia francesa

amoguambype che róga: ya he cercado mi casa de tapias
guambype yta: los palos que tienen la tapia a trechos
guambyta: solera de casa; amoguambyta che róga: ya he puesto las soleras en mi casa.
amõguãmbyta che roga: ya he puesto las soleras a mi casa.

yta: estantes, armazón, pilares, y cosa en que otro estriba.

ambookyta che roga: poner pilares, o horcones a la casa.
ajytarũ che roga: idem.
ytapa rasapáva: el palo que se pone en la puerta atravesada.
ytapa yta: los horcones y todo armazón.

guaivĩ og: hojas conocidas de palma (con que cubren las casas).
mbaja: empleitas grandes de paja que sirven de reparo en las casas.
ka’a mbaja: pesca.
jui y: palma conocida.
jujyvo: hojas de esta palma con que cubren las casas.
kapi’i óga: casa pajiza.

Caballete, cumbre de tejado: ogapyta rakuã.

kapya (-v-): choza; casa en la chácara; aldeas circunvecinas a pueblo grande; cabañas

kapyavyguára che: soy aldeano
ko táva kapyáva akói:
aquellas son villas de este pueblo
añembokapyavyguára:
hágome aldeano, o morador en la chácara
ambokapyavyguára:
hágolo aldeano; apártolo del pueblo;
ava eko angaturãme'ỹ, oñembokapyavyguára:
los que no son nobles viven en aldeas;
che kapyáva:
mi choza, o cabaña, o aldea

amunda (-v-): la vecindad de pueblos pequeños;

amundavyguára; amundára: vecinos en aldeas cerca de pueblos grandes
añeamunda hese: poner su casa, o pueblo, cerca de otro
amoamunda:
hago que se pueble cerca de otro pueblo, o casa
oroñoamunda:
acercámonos unos a otros con las casas, o vivienda
nache amundávi:
no tengo vecinos;
oñoamunda táva oikóvo:
están los pueblos cercanos unos a otros

tapýi: choza.

Pueblo: taba, tetãmã
pueblo despoblado: tapéra, taguéra, tavakuéra.
pueblo vecino de otro, y casas apartadas: amundáva.

oka: lo de fuera, por de fuera, calle.
che rokápe: en mi calle
che rog okára: lo de fuera de mi casa.

Patio de casa: og rokára, etc.

[Cercos y palizadas, se tratarían en el capítulo de armas, que no hace parte de esta publicación).

tejupa: ranchería.
cherejupa: mi puesto, o rancho.
tejupaty: vete lugar donde hay muchos puestos que han sido dormidos.
pehecha tejupa o peheka tejupa: buscad rancho.

guarapemby: sobrado de la casa.
guarapembyryta: los palos en que están las cañas del sobrado.
aipembyryta: poner estos palos.

okẽ: puerta [siguen locuciones de puerta ”abierta” y ”cerrada”].

yvy: [diversos tipos de tapias].

ñũ pype ajaho’i che roga: con paja cubrí mi casa

Cabo de pueblo: ta reví o tavapy.

piri og: toldo de esteras
akãpẽ: atadura de algo por la cabeza, como para empleitas, etc.
añakamby kapi’i: apretar, atar la paja por las cabezas, hacer empleitas de pajas entre dos palos
kyvy: palos sobre que estiran las cumbreras. Ver. og. num 3.


Por los caminos de la etnolingüística

En repetidos trabajos he vuelto insistentemente sobre este modo de investigación, a propósito de varios temas.
La tan debatida y compleja problemática de la tierra sin mal (Melià 1989); la cuestión del trabajo en sus diversas actividades, sus formas y campos de ejecución (Melià 1996); pequeños esbozos sobre organización social y poder (Melià 1993; 1994d), e incluso pesquisas sobre las concepciones guaraníes de vida y muerte, y la dramática cuestión de los suicidios (Melià 1994b; 1994c; 1995a), se apoyaron firmemente sobre la información lingüística de Montoya. A partir del léxico entramos también a formas y categorías de tiempo que se manifiestan diferentes (Melià 2000). Como curiosidad descubrimos el juego del fútbol ya practicado por los guaraníes antes de los tiempos coloniales (Melià 1999) y con ellos he observado el estremecedor eclipse de sol en noviembre de 1994, fenómeno del cual da cuenta Montoya (Melià 1994d). El léxico de Montoya permite asomarnos a situaciones coloniales como el empobrecimiento (Melià 1994a) y la desintegración de la autoridad chamánica en contacto con el mundo colonial (Melià 1997).
El nombre de la cosa en guaraní es puerta que introduce a un espacio de vida –el patio de la aldea y lo intrincado de la selva– donde se despliega la complejidad de la vida y la sabiduría de sus hombres y mujeres.
Lo mismo han hecho posteriormente, con gran dedicación y aún con más detalle y esmero otros colegas: Francisco Silva Noelli (1993; 1994), Graciela Cándida Chamorro (1995; 1996) y Angélica Otazú (2006).
De todos modos el carácter bilingüe de toda la obra lingüística de Montoya muestra que sus destinatarios son ante todo los misioneros que necesitan ser “evangelizados” antes que evangelizar. Es una obra de traducción y de interpretación que sirve al mismo tiempo de puerta para adentrarse en un nuevo mundo, del cual las palabras son cifra y símbolo. En realidad no se trata de niveles de lengua, sino de representación cultural.
El ejercicio de reagrupación temática de ciertas palabras de la lengua que conforman diversos mosaicos culturales, se puede extender indefinidamente hasta cubrir un paisaje que en cierta manera se confunde con el modo de ser propio y auténtico del guaraní del principios del siglo XVII. En ese espejo se refleja gran parte –casi toda– la vida y cultura guaraní.



Referencias bibliográficas

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Apéndice

1. VESTIDOS Y ADORNOS

tambe ao: pedazo de ropa que cubre estas partes
che rambe ao: mi pampanilla
tambe ao: pampanilla, delantal

tupái: cosa que cuelga.
tupói o tupái: vestido de mujer.
tupojasa o. karasa: red que les sirve de vestido.
tupói jyva kua: abertura del tupói
tupói jyva kua reñembái: hábito con rapacejos en la abertura del brazo

karasa: vestido como red, de mujeres
henẽ (-m-): rapacejos; andrajos; fluecos [flecos]; cosa que cuelga
amohenẽ che tapakura: pongo rapacejos a mis ligas; frontal amohenẽ poner fluecos al frontal; juntase con: pái que es: colgajo
nambipái: lo que cuelga de las orejas; zarcillos;
henẽmbái: rapacejos
tapakura henẽmbái: rapacejos de ligas;
amohenẽmbái che tapakura: poner puntas a las ligas;
che renẽmbái guitekóvo: ando andrajoso
iñaturĩ che ao guenẽmbái ku'íramo: váseme cayendo mi vestido a pedazos
pakova renẽmbái: la flor de los pacovas (lo último);
uva renẽmbái: colgajo de uvas;
henẽmbái hu'y rerahávo: lleva colgando en sí las flechas;
henẽmbái che kog po: está muy llena mi chácara de frijoles, o cosa que cuelga en las ramas
aju renẽmbái: collar; tupái

tapakura: ligas, cenojiles
añembo tapakura rũ: pongome ligas
amõeñẽvai che tapakura: poner rapacejos a las ligas
Ligas: tapakura. ñeñypỹa kuaháva rỹ py’ã rodilla

kupepái: lo que cuelga por las espaldas, de plumas, o cosas con que se engalan
tova pái: cabello que cuelga por la frente
tetovapái: cabellos que dejan crecer sobre el rostro, la coleta
añembote tova pái: déjome crecer así el cabello, coleta

tyru: manta de ortigas

ao: lienzo, ropa vestido [formaciones modernas] [tejer, formas e instrumentos]
[ao unos animales a modo de perros que se crían en laguna]

ku'akuaháva: ceñidor; cíngulo; pretina;
añemboku'akuaha: ceñirse la cintura;
ku'a mamaháva: faja
musurã: cinta trenzadera
musurã mirĩ: cinta angosta
musurã pope: faja

araguy c.d. a. cabeza, ra pluma, guy debajo plumajes largos
che araguy: mis plumajes
paragua: corona de plumas
amboparagua: hacer coronas así, y ponerlas y darles a otros, coronas
añemonakãng paragua .l. añemboparaguarũ .l. añemongy paragua che rehe: coronarse de plumas
ava iparaguávae: [hombre] coronado

jeguag: dijes
jeguakáva: plumajes
guag: dijes, galas, ajoreos, manilla, y todo ornato
ajeguag: yo me adorno
jeguakáva: dijes, plujmajes
ambojeguag: adornar, componer, pintar la ropa
jeguakavi: dijecillos

aguã c.d.a. cabello yguámã que ha de ser. Plumajes de plumas chicas, que se ponen por la cabeza como faja; añemõaguã ponerse estos plumajes.
he: (5) cosa que cuelga, adherente
heñepu: todo lo que cuelga sin orden, y los andrajos
che hepu: mis plumajes sin orden, y todo ornato que cuelga
añembohepũ guiñembojeguávo: ponerse mucha plumería que cuelga
hepu: colgajo

mongy: usar, ejercitar, engalanarse, componer, ungir, poner
amongy ñandypáva: heme afeitado de negro
ava ñẽmongývae: hombre que se engalana
jeguaka omongy guete rehe, ha’e oãnga amongy’a engalana el cuerpo y ensucia el alma
mba’e rehe poromongysévae: amigo de galas

Plumaje: jeguakáva. araguy, agua. hepu. guyrarunguaĩ guẽ.
plumaje ponerse: añembojeguag guyra rague rehe; ajeguag; añemongy

Pintarse la cara: añembo ova pynĩ
pintarse las piernas: aje’e tỹma pỹmy; añe’e tỹma nguã
pintarse las sienes: ajeaty asa; ajeaty guã o piña
pintarse los carrillos: ajeaty py guã

pinĩ: mancha, pintura
jagua pinĩ: tigre .l. jaguarete
che rova pinĩ: tengo pecas, o manchas de cualquier manera suciedad, o pintura en la cara
che ao pinĩ: tengo ropa pintada o sucia con manchas
amõpinĩ: pintar así
añembopinĩ guiñembojeguaka: pintarse así, engalanarse

pyñã: lista >ñã
ñã (3) lista de alto o bajo no atravesado
che resa popyñã: rayas que se ponen desde los ojos hasta las sienes, alcoholar [ennegrecer la cuenca de los ojos]
añemboesa popyñã: alcoholarse
añemoetyma ykeñã: ponerse listas largas por las piernas, engalanándose;
añembopoti'a ykeñã: hacer lo mismo en los pechos

gua5; [guagua2]: lista; raya atravesada; mancha; pintura
che ao iguagua: está listado mi vestido, o pintado, o ajedrezado
amboguagua ao imboakeguávo: tejer ajedrezada, o pintada la ropa
ao guagua: ropa listada, pintada;
oñemboguagua che ao iky'áramo: tiene manchas de suciedad mi vestido;
ajeova gua: tengo la cara sucia con manchas
ajeesa gua: tengo el ojo alcoholado

ñandypáva; ñandyta: fruta conocida con que se pintan ['Genipa americana']
ñandypavy: el árbol (la fruta es comestible); /
amongy ñandypáva: heme afeitado [pintado] de negro

tovape: mejillas
añemboetovape pytã: afeitarse los carrillos
añemboetovape pỹrãng, lo mismo

tova ra’ãnga: máscara (¿usaban máscaras?)
añemboova tĩ pesẽ: ponerse blanco la mitad del rostro
ajeova pytã pesẽ: ponerse la mitad colorada del rostro [ornamental o emocional]

nambi: orejas
nambichãi: sarcillos
nambikuára: el agujero de las orejas
nambi pái l. nambi pypia .l. nambi porãngáva l. nambikuapo: sarcillos (diversas acepciones) l. amõnãmbikuã

po’y .l. mbo’y: cuentas
mboy rovy: cuentas azules
mboy rysy: sartas de cuentas
añembopo’y: póngome cuentas
mũũ: caracolillos chiquitos que usan por cuentas
ajurupy nẽmbo’y: gargantilla o dijes que cuelgan del cuello
añemboajurupy ñẽmbo’y: póngome gargantilla o dijes,
ajurichúa .l. ajupo’y .l. ajure nembái: collar
ambojurichúa: ponerle cadena, o collar;
añembojurichúa; añemboaju enẽmbái: ponerse cadena al cuello, o cosa semejante

kyja: cuentas, manillas, y siempre se usa con otro nombre; como
poapy kyja: manillas
pyapy kyja: cuentas que se ponen en las piernas

ava ikuatiapýra .l. imbokuatiapýra .l. aba ra’ãngáva: hombre pintado
aratikũ guasu ñandy: aceite de una fruta con que se ungen la cabeza
yva guasu ñãndy: aceite con que se ungen la cabeza, es de una fruta grande

tembe: labio de abajo
tembeta: barbote
tembeta kua: el agujero de él
añeembe kua: hacer agujeros para el barbote
guaĩ: pintadico, lindico, palabra tierna, que dicen los mayores a los menores, varones a mujeres y mujeres a varones. Ejoguaĩ ven acá, hijito lindito

a (11) cabello de la cabeza
arague: corona como de fraile
añembo arague .l. añemboarague re: hacerse la corona
che arague: mi corona y tengo corona
asague: cabeza calva
che asague: [soy calvo]; nache asaguéi: no soy calvo
asague pytã: calva colorada, como la de los Guaycurús
ajasaguerũ: hacerle calva, cortando
añemboasague: hacerse calvo
avijavykypýra: cabello peinado, o espulgado;

arambi: aladar [mechón de pelo sobre la sien]
arambi remby: guedejas.
amboakuycha che arambi: dejar como coleta el alador.
che arambi kycha: mi coleta en el aladar
añembo'arambi cha'ĩ cha'ĩ: retortijar las guedejas
ambo'a kycha che arambi: dejar como coleta el aladar

kygua: peine c.d. ky piojo, y. u: comer

Anillo: muãirũ .l. kuãirũ (no está en el Tesoro)

tyvyta: cejas
tyvyta voca: tenacillas para quitar las cejas
ajetyvytavog: quitarse las cejas
jetyvyta voca: tenacillas de caña

jetapa: tijeras
heta: cercenar, emparejar, cortar lo superfluo
che reta: me emparejan el cabello por la frente
che retova pái aheta: cercenar la coleta
ajeeta: cercenarse el cabello
jeetapova: tijeras

CERÁMICA

japepo: olla
japepo guasu: olla grande
japepo mirĩ: olla pequeña
japepo voya: olla mediana
japepo asojáva; rovapy tỹmbáva; rovapy asojáva: tapadera de olla
japepo revi: el suelo de la olla por dentro y fuera
japepo rugua: el asiento de olla por dentro
japepo pykyraguy: lo concavo de la olla, por de dentro
japepo ajape: la barriga de la olla por de fuera
japepo rembe: el labio de la olla
japepo rembey: el labio de la olla, que sale al modo de cuello hacia arriba, o como labio de la bacinilla
japepo revichuã: con el suelo algo puntiagudo
japepo revi agua: olla de suelo redondo
japepo apohára: ollera
japepo kumã; japepo rũ; japepo apekumã: tizne de la olla
aykytĩ nasũ: estirar el barro para hacer ollas

ña’ẽ: barril, gaveta
ña’ẽpy guasu: tinaja
ña’ẽ apu’a: escudilla
ña’ẽ imopyko’ẽmbýra: teja
ña’ẽta: cazuela
ña'ẽ'a y ryru: pila de agua

ña’ẽmbe: plato
ña’ẽmbe guasu: plato grande
ña’embe mini: ~ chico
ña’embe pyko’ẽ guasu: ~ hondo
ña’ẽmbe ikuatiapyre: loza pintada
ña'ẽmbe imoendypúpy: [plato] vidriado
yvyra ña'ẽmbe: ~ de palo
ña'ẽmbe rembe: borde de plato;
ña'ẽmbe ape: el plato por de fuera;
ña'ẽmbe py: la capacidad del plato por de dentro;
ña'ẽmbe iporỹmbae: plato vacío;
ña’ẽmbe ipóvae: plato que tiene algo;
kuarepoti ña’ẽmbe: plato de plata, o peltre
ipytepo rai ña'ẽmbe: tiene el plato barriga en medio; ambopytepo katu ña'ẽmbe: dejar algo alto en medio del plato
ambopytepokatu ña’ẽmbe: dejar algo alto en medio el plato

ña’ẽ’ũ: barro negro de loza
ña’ẽ’ũtĩ: barro de loza blanco
ña’ẽ’ũ ei: barro no fino
ña’ẽ’ũnguã: el lugar del barro
ña’ẽ’ũ ijajukapýra: amasado barro
amoñã ña'ẽ’ũ itaky pe ku'i pype: poner mezcla al barro;

ñamypyũ: cazuela, tostador
ñamypyũ guasu: tostador grande

kuruguãi: unas habas silvestres gruesas con que alisan la loza;

CESTERÍA

ajaka: cesto
ajaka kõi: dos cestos pegados
ajaka guasu: cesto grande
ajaka yta: cesto que tiene cuatro palos;
ajaka mirĩ: canastillo;
ajaka nambi: cesto con asas;
ajaka pýi: cesto muy tejido;
ajaka pyrasa: tejido con labores;
ajaka ipyrasa'ỹmbae: cesto blanco
amboyapu ajaka ituvyróka: sacudir el cesto [del polvo]

panakũ: cesto
panakũ ague: medio cesto (en que las Indias traen cosas de las chácaras).
Canasta larga, petaca: panakũ

yru: cesto
yru ague: una especie de cestillos de palmas
yru kuru: cesto ralo, o jaula; uru kuru cesto muy ralo, y jaula para tener pájaros y pollos
Cesto de harina: hu’i ajaka, hu’i ryru
Cedazo redondo: yrupẽ (Tesoro no lo trae); mba’e monguaháva

tepiti: instrumentos de hojas de palmas, como manga, para exprimir mandioca
cherepiti pype añamĩ: exprimir con este instrumento
jeke’i: nasa larga
ajeke'i amoĩ guitekóvo: pira mbo'ávo ando poniendo nasas para pescar
Cesto para pescado, o pájaros: jeke’i

kirihi: cedazo de cuatro esquinas

Cedazo: mba’e monguaháva

tata pekua: abanillo

patagui: asiento de paja para los vasos y la gavia del navío

Cañizo: takua pemby .l. yvyra pemby


INSTRUMENTOS DE MÚSICA

mbaraka: calabazo con cuentas dentro que sirve de instrumento para cantar y de ahí ponen nombre a todo instrumento músico
ambopu mbaraka .l. ambaraka mbopu: tocar instrumentos
mbaraka sã: cuerdas [la fraseología se refiere a la guitarra española, probablemente ya introducida desde algún tiempo]
aikytĩ mbaraka sã: tocar rabeles con arco
mbaraka revisã: la cuerda de que penden todas las cuerdas de los rabeles
guyrapa mbaraka sã kytĩsáva: el arco de rabeles

[takua] [registrado como caña, sin significado de instrumento de música]

agua’i: fruta amarilla y así llaman al cascabel de metal y el cascabel de la culebra mbói agua’i

mimby: flauta, chirimía y cosa semejante
mimby pyhára: flautero
mimby tarara .l. terere: trompeta, clarín
amimby: hacer trompeta
amimby jopy: tocar trompeta
mimby pyháva: los pajuelas de las chirimias, y fagotes

tereropiã: flauta de caña

Flauta, bocina: mimby tarara; tereropiã; mimby
Pito: mimby

Ñe’ẽnga

guasu nambi'e'ỹ: venado sin orejas (modo de zaherir al que no quiere oír)

guaivĩ resay a'u vai: lágrimas de vieja de burla (dícenlo de gracia cuando llueve poco, porque luego cesan las viejas de llorar)

amokatĩnga ramo che ka'a: (dicen por trisca:) comer después de haber bebido la yerba

che revi tupói guiñãna: voy rabo entre las piernas (huyendo sin volver el rostro)

nde ñe'ẽngáva rehe ndahovávo ruguãi akua: no entiendo tus refranes

che nambi ri jepe aipo ahupíne: eso yo lo alzaré con la oreja (lo que decimos, con el dedo)

y'a kúi pype eru sa kéri remi'urãma: trae en plato grande al que está desmayado, dícenlo por gracia

taipohanõ che ka’a: dicen por gracia, quiero comer después de haber bebido la yerba.

domingo, 6 de septiembre de 2009

MANDU'AHA TEMBIAPO REHEGUA 2009

Primer documento del MERCOSUR oficialmente traducido al Guaraní

El martes 28 de julio fue presentado el primer documento público de una institución del MERCOSUR en lengua guaraní. Se trata de la Memoria de Actividades de la Secretaría del Tribunal Permanente de Revisión (TPR), cuya versión en el idioma nativo se titula: “MANDU'AHA TEMBIAPO REHEGUA”.

Es un hecho histórico para la región, ya que esta iniciativa ayudará a proteger el guaraní y promover su enseñanza, perfeccionamiento y revalorización, además de apoyar el proceso de rescate histórico-cultural de dicha lengua, refrendado en el Tratado de Asunción, (1995:VIII)

La traducción y revisión del material en guaraní correspondió a la Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción”, a través un equipo de investigadores del Centro de Postgrado e Investigación de la Facultad de Filosofía y Ciencias Humanas, que llevan adelante el proyecto AVAKOTEPA, un núcleo de estudios sobre guaraní que reúne a expertos de varias disciplinas científicas.

En el acto de presentación del inédito documento, estuvieron en representación de la UC, algunos destacados investigadores del AVAKOTEPA, como el Dr. Bartomeu Meliá s.j., la Prof. Dora Bobadilla de Cazal y el Dr. José María Rodrigues. También el Dr. Santiago Deluca, secretario del TPR; el Dr. Roberto Ruíz Díaz Labrano, presidente del TPR; el Dr. Álvaro Marchesi, secretario general de la Organización de Estados Iberoamericanos (OE) y Luis Scasso, representante de la OEI en el país.

Vale subrayar que El CENTRO DE ESTUDIOS LINGÜÍSTICOS alberga el Proyecto AVAKOTEPA (Avañe’ë Ko'ãgagua Ojepuruhaícha Tetã Paraguáipe), que constituye un Núcleo de Estudios sobre el Guaraní, cuyo objetivo no es sólo revalorizar el legado de la cultura guaranítica a través de la elaboración de un inventario de su patrimonio, sino contribuir a una mejor comprensión de los estudios existentes mediante la promoción de la investigación y la enseñanza del guaraní con rigor científico.

*Baja el documento haciendo click aquí:

Más información: Prof. José Maria Rodrigues Rodrigues y Profa. Dora Bobadilla de Cazal, Proyecto Avakotepa-UC, Centro de Postgrado e Investigación. Tel: 494-535

domingo, 10 de mayo de 2009

I SEMINARIO INTERNACIONAL DE EDUCACIÓN INTERCULTURAL BILINGÜE Y EDUCACIÓN INDÍGENA

Foto: Guillermo Sequera


Educación en la diversidad: Experiencias y desafíos en la
Educación Intercultural Bilingüe en Brasil y en Paraguay




LA EMBAJADA DEL BRASIL EN ASUNCIÓN, a través de su Sector Cultural, y el Centro de Postgrado e Investigación de la Facultad de Filosofía y Ciencias Humanas de la UNIVERSIDAD CATÓLICA “NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN” organizan el I SEMINARIO INTERNACIONAL DE EDUCACIÓN INTERCULTURAL BILINGÜE Y EDUCACIÓN INDÍGENA, los días jueves 21 y viernes 22 de mayo del corriente año. El evento cuenta con las presencias confirmadas del Excmo. Dr. Luis Alberto Riart (Ministro de Educación), Don Ticio Escobar (Ministro de Cultura), Representante del Instituto Nacional del Indígena (INDI), Dra. Nina Villalba (UCA - Paraguay), Mgr. Ilde Silvero (Decano da Faculdade de Filosofia – UCA), Mgr. Miriam Julia Gómez (Directora del Centro de Postgrado – UCA), Dr. José Zanardini (CEADUC UCA), Mgr.. María Elizabeth Rehnfeldt (MEC – Paraguay), Dra. Hedy Penner (UCA), Dra. Graziella Corvalán, Dra. Maria Eva Mansfeld (UNA – Paraguay), Doctorante José Maria Rodrigues (MRE – Brasil)

Especialistas brasileños invitados: Dr. Stephen Grant Baines (UNB), Dr. Reinaldo Matias Fleuri (UFSC), Dr. Antônio Jacó Brand (UCDB-MS) e Dra. Sylvia Duarte Dantas DeBiaggi (USP-São Paulo)

PROGRAMA
Jueves 21/05/2009

08:00 h – Apertura – Entrega de materiales
09:00 h – Ceremonia inicial
Discurso del Excmo. Sr. Embajador de Brasil, Don Eduardo dos Santos
Discurso del Excmo. Sr. Ministro de Educación, Dr. Luis Alberto Riart
Discurso del Excmo. Don Ticio Escobar, Ministro de Cultura
Discurso de la Excma. Sra. Mgr. María Elizabeth Rehnfeldt, Directora de la Dirección General de
Educación Indígena
Discurso del Excmo. Sr. Mgr. Ilde Silvero, Decano de la Facultad de Filosofía y Ciencias
Humanas

09:40 h – Conferencia de apertura
EL IDIOMA GUARANÍ Y LA REALIDAD MULTICULTURAL DEL MERCOSUR
Conferencista: Dr. Bartomeu Melià (UCA - ISEHF – Paraguay)
Moderador: Doctorante José Maria Rodrigues (MRE-CAPES - Brasil)

Receso - Café (20 minutos)

11:00 – Conferencia II
PSICOANÁLISIS, GLOBALIZACIÓN E INTERCULTURALIDAD: implicaciones psicológicas del contacto intercultural
Conferencista: Dra. Dra. Sylvia Duarte Dantas DeBiaggi (USP – São Paulo - Brasil)
Moderadora: Mgr. Miriam Gómez (Directora del Centro de Postgrado e Investigación - UCA)

12:30-14:30 h – Almuerzo

14:30-18:00 h – Exposiciones y talleres sobre lenguas indígenas (Sector Cultural) -Alumnos del ISE, ISSEF, ISEHF y de la UCA-
___________ - Actividades culturales

18:00 h – Conferencia III
FRONTERAS Y ESPACIOS INTERCULTURALES: transnacionalidad, etnicidad e identidad en zonas fronterizas
Conferencista: Dr. Stephen Grant Baines (UNB-Brasilia)
Moderadora: Dra. María Eva Mansfeld (Directora de la Licenciatura en Lengua Guaraní - UNA/Paraguay)

19:00 h – Conferencia IV
LENGUAS Y CULTURAS INDÍGENAS EN VÍAS DE EXTINCIÓN
Conferencista: Dr. José Zanardini (CEADUC – Universidad Católica)
Moderadora: Dra. Nina Villalba (Universidad Católica- Paraguay)

20:00 h – Conferencia V
POLÍTICAS Y PRÁCTICAS EDUCATIVAS EN UN CONTEXTO INTERCULTURAL
Conferencista: Dr. Antônio Jacó Brand (UCDB-MS)
Moderadora: Mgr. María Elizabeth Rehnfeldt (Dirección General de Educación Indígena) MEC - Paraguay)

Viernes 22/05/2009

9:20 h – Conferencia VI
POLÍTICAS LINGÜÍSTICAS EN EL ÁMBITO DEL MERCOSUR: propuestas, obstáculos y avances en el Paraguay.
Conferencista: Dr. Luis Alberto Riart (Ministro de Educación )
Moderadora: María Gloria Jacquet (Gabinete Técnico del MEC)

10:20 – Conferencia VII
DE LA REALIDAD SOCIOLINGÜÍSTICA EN EL PARAGUAY A LA EDUCACIÓN BILINGÜE CASTELLANO-GUARANÍ: Reflexiones críticas
Conferencista: Dra. Hedy Penner (UCA)
Moderadora: Cristina Invernizzi (Coordinadora de Educación Bilingüe – MEC/Paraguay)

Receso - café (20 minutos)

11:40 – Conferencia VIII
COSMOFONÍA Y COSMOGRAFÍA INDÍGENA: la cultura como eje transversal en la educación
Conferencista: Don Guillermo Sequera (AXIAL – AVAKOTEPA – UCA)
Moderador: Dr. José Zanardini (CEADUC - UCA)

12:40-14:30 h – Almuerzo

14:30-18:30 h – Exposiciones y talleres sobre lengua guaraní (Sector Cultural) -Alumnos del “ATENEO de lengua y cultura guaraní y de la UNA (Licenciatura de Lengua guaraní) – Asunción”.
___________ - Actividades culturales

18:30 h – Panel
EDUCACION INTERCULTURAL BILINGÜE EN EL PARAGUAY: problemas, desafíos y perspectivas

Prof.ª Dora Bobadilla de Cazal (Proyecto AVAKOTEPA-UCA)
Mgr. Teresa de Jesús González de Benítez (Proyecto AVAKOTEPA-UCA)
Mgr. Estela Peralta de Aguayo (Proyecto AVAKOTEPA-CORESPY)
Moderadora: Mónica Mirian Rodríguez de Paredes (UNP - Universidad Nacional de Pilar)

19:30 horas - Conferencia de clausura
EDUCACIÓN INTERCULTURAL: desafíos y perspectivas respecto de la identidad y la diferencia cultural en las prácticas educativas y los movimientos sociales en Brasil
Conferencista: Dr. Reinaldo Matias Fleuri (UFSC- BRASIL)
Moderador: Drdo. Orlando Pérez (UCA – Paraguay)

Receso - café (20 minutos)

20:50 horas – Show artístico – Música paraguaya


Inscripciones gratuitas: del 22 de abril al 20 de mayo

Sector Cultural de la Embajada de Brasil en Asunción
Coronel Irrazábal esq. Eligio Ayala
Teléfonos: 248.4155/56/58, Fax: (595 21) 212.693

Colegio “La Providencia” – Universidad Católica
Centro de Postgrado e Investigación – Mcal. López 291 e/ Yegros
Teléfonos: 494-535 – 0993588973 – E-mail Secretaría:
valeleon7@hotmail.com
** Plazas limitadas, que se otorgarán por orden de inscripción


Organización:
EMBAJADA DE BRASIL EN ASUNCIÓN

Apoyo:
MEC – Ministerio de Educación del Paraguay
CENTRO DE POSTGRADO E INVESTIGACIÓN
Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción”
LECTORADO DE LENGUA Y CULTURA BRASILEÑAS (MAE-Capes)
PROYECTO AVAKOTEPA

I SEMINARIO INTERNACIONAL DE EDUCACIÓN INTERCULTURAL BILINGÜE Y EDUCACIÓN INDÍGENA

Educación en la diversidad: Experiencias y Desafíos en la Educación Intercultural Bilingüe en Brasil y
en Paraguay.

Foto: Guillermo Sequera
Embajada de Brasil en Asunción
Asunción - 2009
Ñepyrümby

Jehekombo’e Tekojoaju rupive heñói peteï ñeikotevë oïva tapichakuéra apytépe iñambuéva ojoehegui tekoveháicha ha avei hekópe, upévare ojehechávo ko’ä mba’e, jehekombo’e rupi ojehecháta mba’éichapa ikatu oñesë tenonderäme, oñemboyke’ÿme tapichakuérape ohecha mombyryvéva, ha avei mba’éichapa upe heko iñasäi ohóvo, oñepena’ÿre, umi mba’e omboheko peteïva ichupe; omoheñóivo upéicha upe “racismo” oje’eha.

Jehekombo’e Tekojoaju Ñe’ëköi rehegua ningo peteï techaukarä iñambuéva iñepyrümby guive. Kóichagua jehekombo’ére oikotevë tapichakuéra peteïteïva, taha’e oikóva koloniaha rupi térä katu oikóva távaha rupi, ha’ekuéra oñembokatupyry ha oñemorandúva’erä ikatu haguäicha ojehesape’áve ko’ä mba’épe:

I) Oñeikümby poräve haguä Teko rehegua oïva tapichakuéra apytépe ko’ägaite.
II) Toñemombareteve oñemongeta haguä hapichakuéra ndive ojoavýva hekópe.
III) Apañu’äi’ÿre toiko oñondivepa tapichakuéra iñambuéva hekópe, ha toñemomba’e ñande reko katuetére avei, imba’éröguáicha ha omopeteïva ñande rekove.

Upéicharö ñe’ë mbykýpe ikatu ja’ehína, maymave oiko poräva opaichagua hapichakuéra apytépe heko ambuévandi, omombarete upe jehekombo’e tapichakuérape guarä, ojehechaháicha hína oñeikotevë katuete ojoaju hikuái opavavéva tapicha aty oñondivekuéra ojehecha haguä upe teko joja, teko peteï, teko joaju omba’apóva hekopete Democracia oikotevëháicha ha omoneïva upe Teko opaichaguápe.

Upéicha rupi heta tapichakuéra iñarandúva ha ojeporekáva ko’ä mba’ére, oikóva Vrasil retä rupi, oheka hikuái mba’eichaitépa oñembohapo ha ojeporúta Tekombo’épe umi kuaaita ojeguerekóva tetäme. Ojehechaháicha hina, oñeikotevë oñemombarete ha oñemyesakä porä ko’ä mba’e mbo’ehararäkuérape guarä iñasäi ha okakuaa haguäicha umi ikuaapy, ojehechahápe mba’éichapa oiko oñondive umi tekovekuéra , mba’éichapa oñembo’e ha mba’éichapa ova ova tapichakuéra oñemo’äva “diversidad cultural ha inclusión social” principios guýpe.
Ko’ägaite upe jehekombo’e oikóva Vrasil-pe ojehecha ramo ambue tetäre, oguerekógui heta tapicha oheka ha ohesa’ÿijóva upe Jehekombo’e Tekojoaju ha ambue mba’erehegua, upépe ha ambue tetäme, oñemopyenda, oñemomba’e ha oñemoinge ohóvo mbeguekatúpe, Jehekombo’e Tekojojaju rehegua omombarete, omopyenda ha omongakuaáva osë haguä tenonderäme tetäháicha MERKOSU tetä apytépe.

Tetä Paraguái ndaikatúi ñambojoja ambue tetäre, opa tetä apytépe, oipurugui hína moköi ñe’ë, Castellano ha Guaraní; Castellano ñe’ë ojehaitypova’ekue ko’ápe ha Guarani ñe’ë ohejava’ekue ñande ypykuéra ha ojepurüva tetä tuichaháicha agäite peve, upéicharö jepe oikónte gueteri ñemboykehápe, ha upévare ha’e imbareteve ohóvo jepe ndojegueraha poräirö iñembo’epy mbo’ehaoha rupi, ha nomoirügui ichupe Teko ñembo’e rehegua oapañuáiva Política educativas rape.

Oje’e haguéicha ko’ä mba’e ojejapo ko “Peteïha Aty guasu Internacional Tekombo’e Tekojoaju Ñe’ëköi ha Tekombo’e Te’ÿi” rehegua ikatu haguäicha ijaty tapichakuéra iñarandúva ha oipytyvöséva ko’ä mba’ére tetä Vrasil ha Paraguáiguápe, upéicha avei omoambue haguä tembiapo ojejapoháicha hína oñemopyenda mbarete upe Democracia.
Tetä Paraguáipe ha oñembosa’ive haguä pe jojaha’ÿ moköive tetäme ha anive haguá oñemboyke maymáva tapichakuérape.

Ipahaitépe, ko aty guasu rupive hi’ä oiko ñemongeta, ñemomarandu ha topáy upe kuaaseve seve kirirïháme oikóva, opavave remiandúpe ha toïve tapicha omyesakäséva upe Tekombo’e Tekojoaju ha Tekombo’e Te’ÿikuéra rehegua, upéicha avei tojehecha tekotevë oïva mitä pyahu ha kakuaáva apytépe, oñemboykéva tekombo’égui moköive tetäme, hi’äiteva’erá oñembojojapa maymavaitépe ha topu’ä ñane retänguéra.


Aty guasu ohupytyséva
I) Toñembohape ñomongeta ha toñehesa`ÿijo Tekombo’e Tekojoaju ha Tekombo’e Te’ýi Paraguaí ha Brasil gua
II) Toñemombarete ñomongeta ha toñehesa’ÿijo mba’éichapa ha mboýpa oï te’ÿi oje’eháicha Paraguái ha Brasil-pe.
III) Toñembohasa ojupe tembiasa kuaapy ha marandu tembiapo rehegua ojejapóva, ha Políticas linguisticas rehegua ojerekóva moköive tetäme, Tekombo’e Tekojoaju ha Tekombo’e Te’ÿi guigua.
IV) Toñehesa’ÿijo ha toñomongeta mba’éichapa ikatu ojepuru metodología investigación intercultural oñemboapu’a ha oï hetave haguä kuaapy Tekombo’e Tekojoaju gui.
V) Toñemoige Paraguáipe pe Redes de Intercambio de experiencias sobre Educación Indígena ha EIB-pe, orekoháicha Vrasi, upe Red de Educación para la Diversidad omoheñóiva’ekue Ministerio de Educación ha Cultura Brasil-gua.
VI) Toñepytyvö oïve haguä kuaapy EIB ha Tekombo’e Te’ýi rehegua MERKOSU apytépe, ñehesa’ÿjo, ñemyesakä jepy’amongeta mbo’ehára ha maymáva ikatupyrýva rupi ikatuhaguäicha oiko ñehesa’ÿjo ha osëve haguä kuaapy hypy’üva ko’ä mba’épe..

Ojehupytyse avei:
  • Toñembohape Tekombo’e Tekojoaju ha Te’ýi rehegua;
  • Toñemosarambi Teko rape ñemoarandu ikatuhaguäicha oñeme’ë mbo’epy hesegua ha oñeñe’ëháicha tavapýre mbo’ehaóguasu Brasil ha Paraguáipe. Oñeñemoï haguä peteï ñe’ëme;
  • Toiko ñembyaty tembiapo científico rupive mbo’ehára, temimbo’e ha maymáva aty oikuaavéva opa mba’e Tekombo’e Tekojoaju ha Te’ýiguigua tetä Paraguái ha Brasil- gua;
  • Tojeguereko tenda oñehesa’ïjo, oñeñomongeta ha oñembohovái haguä opa mba’e omombaretevéva tembiapo iporäve haguä opa mba’e ojejapóva mbo’ehao ha mbo’ehaoguasúpe;
  • Toñemombarete ñepytyvö ha ñemoarandu Paraguái ha Brasil;
  • Tojekuaauka tembiapo ojejapóva EIB ha Te’ÿikuérandi ikatuhaguäicha osë kuaapy atykuéragui omba’apóva Paraguái ha Brasil pe.

MBA’ÉPA OÑEHA’ÄRÖ KO ATÝGUI

Oje’ehaguéicha iñepyrüräme, ko aty guasu omopyendáta ha omopa’üta upe jehekombo’e, tembiasa kuaapy ñembohasa, ha mba’éichapa oikéta ojokuápe ha oñembyatýta ohóvo umi kuaapy omoakärapu’äta upe Tekombo’e Te’ÿi ha Tekombo’e Tekojoaju rehegua. Upeva’erä ojejehesarkóta umi principios de cooperación ha solidaridad oïva Vrasil ha Paraguái ndive, avei oñemosarambíta moköive ñe’ëme portugués ha español-pe umi tembiapo kuaapy rehegua ojekuaaukáva ko aty guasúpe.
Ko tembiapo rupive, rohechakuaa hína roipytyvötaha ojekuaave haguä umi mba’e oñeñe’ëvagui upe interculturalidad-pe, ha upéicha ñahenonde’áta upe jekuaa’ÿ jehechakuaa’ÿ, umi Te’ÿi ha hekokuéra guigua. Agä katu, romo’ï peteï ñe’ëme roñeha’ätaha romyasäivo ko tekojoaju, roikuaaukávo ha rombohasávo umi kuaapy ore apytépe ha avei roñeha’äta ko’ë ko’ëre osë poräve haguä tapicha iñaranduetevéva ko MERKOSU jeroguatápe, ha mba’éichapa omba’apóta oñondive mbo’ehao Arandu guasu róga Vrasil ha Paraguáipegua.

lunes, 2 de marzo de 2009

DRAC: Diccionario de Referencia del Guaraní Contemporáneo

RESUMEN

En los diccionarios se recogen voces de una o más lenguas, de una ciencia o de una materia determinada (Cfr. DRAE, 2002), y/o se plasman las recopilaciones sistematizadas y ordenadas de los significados asociados a “todas” las palabras que usa una determinada comunidad de hablantes. Por ende, estas fuentes de información –impresas o en formato electrónico- se convierten en la referencia fonética, gramatical, léxica, cultural, histórica, científica y técnica de los usuarios de una lengua. Desde los primeros listados de palabras, recopilados en los estadios incipientes de la lexicografía, hasta el tipo de libro –o programa de ordenador- que hoy se conoce como diccionario, mucho ha cambiado; se percibe claramente que la ciencia lexicográfica ha experimentado una importante mejora y perfeccionamiento. Hoy en día los diccionarios ya no se limitan a recoger un repertorio de palabras con sus significados, sino que incluyen, además, información complementaria extremadamente útil, permitiéndonos ubicar un determinado vocablo en sus contextos de uso más frecuentes, aportar información gramatical sobre su categoría morfológica y/o sintáctica, etc. Parece existir un cierto consenso en cuanto al hecho de que nueva lingüística del corpus (Leech, 1991:9-10), avalada por los hallazgos informáticos de las tres últimas décadas, represente el renacimiento de la investigación lingüística basada en la observación y el análisis de datos, típica del paradigma estructuralista. En este sentido, el presente trabajo de investigación propone de recopilación de un diccionario electrónico de la lengua guaraní -DRAC- a partir del corpus de referencia del guaraní contemporáneo (CORACON), desarrollado en el ámbito del Proyecto AVAKOTEPA (Rodrigues et al., 2008:1-3).

Palabras-clave: lexicografía – drac – diccionario de Referencia – lengua guaraní


1. Introducción:
En el ámbito de la lexicología –ciencia que se ocupa del estudio de las unidades léxicas de una lengua y de las relaciones sistemáticas que se establecen entre ellas (Cfr. DRAE, 2002)-, los diccionarios –Del b. lat. dictionarium- constituyen los libros en el que se «recogen y explican de forma ordenada voces de una o más lenguas, de una ciencia o de una materia determinada» (Ídem) y/o se plasman las recopilaciones sistematizadas y ordenadas de los significados asociados a “todas” las palabras que usa en una determinada comunidad de hablantes. Por ende, estas fuentes de información –impresas o en formato electrónico- se convierten en la referencia fonética, gramatical, léxica, cultural, histórica, científica y técnica de los usuarios de una lengua. En los diccionarios podemos encontrar, asimismo, todo lo relacionado con la estructura y adecuación entre los vocablos y los símbolos lingüísticos que usan y el significado que abarcan. Más allá de un producto léxico concebido para dar respuesta a algunas necesidades lingüísticas de un grupo de usuarios, dichos libros conforman la extensión de la memoria humana. Es decir, ya que nuestra mente tiene límites -en cuanto a la memoria- y no es capaz de almacenar todo el acervo de símbolos lingüísticos y sus respectivos significados, todo lo relacionado con el vasto campo de actividad de los seres humanos, los conceptos, las actividades, fenómenos, objetos, etc., tenemos que echar mano de un repositorio que nos ayude a recordarlos y/o nos provea la información necesaria para entenderlos. Por eso Lara (1987:31) sostiene que los diccionarios constituyen la representación social y colectiva de todo lo que tiene sentido y representa algo para la sociedad.
Ese banco de datos, que en un principio eran meros «glosarios» de términos, que más explicar el significado, ofrecían vocablos equivalentes o sinónimos, generalmente ordenados alfabéticamente, se convirtieron en obras de consulta de palabras, términos, expresiones, etc., con sus respectivos significados, etimología, ortografía, y en algunos casos, contiene incluso la pronunciación –mediante transcripción fonética o archivos de audio-.
Desde los primeros listados de palabras, recopilados en los estadios incipientes de la lexicografía, hasta el tipo de libro –o programa de ordenador- que hoy se conoce como diccionario, mucho ha cambiado; se percibe claramente que la ciencia lexicográfica ha experimentado una importante mejora y perfeccionamiento. Hoy en día los diccionarios ya no se limitan a recoger un repertorio de palabras con sus significados, sino que incluyen, además, información complementaria extremadamente útil, como, por ejemplo, ubicar un determinado vocablo en sus contextos de uso más frecuentes, aportar información gramatical sobre su categoría morfológica y/o sintáctica, las locuciones más frecuentes en las que aparece el término buscado, etc.

2. La tradición lexicográfica y la lengua guaraní:
Los primeros diccionarios, recopilados hace 4500 años, tenían un objetivo muy concreto: evitar problemas de comunicación –malinterpretación de conceptos-, tanto en las relaciones comerciales como culturales (Ahumada, 2000:51). Es bien sabido que hasta mediados del siglo XVIII, la mayor parte de los diccionarios elaborados se recopilaban de un modo empírico y a partir de otros diccionarios. O sea, basándose en criterios muy subjetivos, los autores añadían nuevas palabras y significados, según su entender y conocimientos. Como subraya Haensh (1996:16), no existía una base teórica coherente y sistemática que sirviese de fundamento y aportase métodos y técnicas para la recopilación de los primeros glosarios. Por ello, muchos expertos de la actualidad afirman que dichos trabajos eran obras de «aficionados o autores de buena voluntad» (Sánchez, 2001:2-3), que trabajaban sin criterios sistemáticos, rigurosos y científicos. Aquilino Sánchez (Ídem) subraya que esta ha sido la realidad de la lexicografía hasta la llegada de la ilustración a Europa, cuando se inicia una etapa más criteriosa en la que la recopilación basada en el uso de la lengua que hacían algunos autores de prestigio. Este criterio, aunque pueda parecer sesgado y subjetivo, tuve tiene como hito el Diccionario de la Real Academia Española, publicado a finales del siglo XVIII, y que se convirtió en el principal instrumento normativo de la lengua castellana. No ahondaremos aquí en el tema de la recopilación de diccionarios de la lengua española. No obstante, es importante resaltar que estos criterios metodológicos –basados en las referencias literarias- adoptados en Europa, según el citado autor, fue habitual hasta finales del siglo XX, tanto para el español como para la mayoría de las demás lenguas europeas.
En lo que concierne a las lenguas autóctonas, es bien sabido que durante la colonización, con la llegada de la misión jesuítica, durante el descubrimiento de las llamadas lenguas tupí-guaraníes, se da inicio a un proceso de cultivación de las lenguas indígenas, ya que la catequización de los nativos americanos prácticamente obligaba a los jesuitas a estudiar y conocer la lengua de los pueblos sometidos.
Según Dietrich (1994:287), la obra “cumbre de la lingüística jesuítica del siglo XVI es el Arte de Grammatica da Lingoa mais usada na costa do Brasil”¸ del padre José de Anchieta, publicada en 1595. Esta obra encuentra su parangón en el primer diccionario de la lengua guaraní, recopilado por Montoya bajo el título “El Tesoro de la lengua guaraní” y publicado en 1639 (Ibíd.). Desde entonces, pese al sinfín de diccionarios de la lengua guaraní surgidos –Cfr. Guasch, Cadogan, Sanabria, Mayans, etc.-, es evidente que los criterios no han variado mucho respecto de cómo se seleccionan las entradas y se definen los vocablos. En general, parece ser que casi todos se limitan a seguir los criterios establecidos por Montoya, e inclusive, en los diccionarios más modernos, hay casos en que son perceptibles los calcos, o sea, se copian ipsis litteris las voces y acepciones definidas.
En este sentido, y teniendo en cuenta de que en Paraguay las lenguas española y guaraní, que han convivido durante casi 500 años, se han influido mutuamente, produciendo una considerable variación léxica, fónica y morfosintáctica en ambas lenguas, estamos convencidos de que hay que llevar a cabo un proyecto con miras a recopilar un diccionario moderno que sirva de referencia para la lengua guaraní hablada en la actualidad. A ejemplo del español, que ya cuenta con un diccionario que basa la mayor parte de sus definiciones en ejemplos de uso extraídos de un corpus lingüístico, el Gran Diccionario de Uso del Español Actual, el DRAC (Diccionario de Referencia del Guaraní Contemporáneo), que proponemos a continuación, se compondrá de ejemplos reales de uso extraídos del Corpus CORACON[1]. En líneas generales, lo que se pretende es recopilar un diccionario sobre la base metodológica de los resultados obtenidos en la explotación del Corpus de Referencia del Guaraní Contemporáneo.

3. La «moderna lingüística de corpus» en los estudios lingüísticos
Parece existir un cierto consenso en cuanto al hecho de que nueva lingüística del corpus (Leech, 1991, 1992), avalada por los hallazgos informáticos de las tres últimas décadas, represente el renacimiento de la investigación lingüística basada en la observación y el análisis de datos, típicos del paradigma estructuralista. Por otro lado, parece una tautología afirmar que este renacimiento esté vinculado al uso del ordenador, tal y como aclara Leech (1991:9-10): «At a basic level, the resurgence of corpus linguistics can be measured in terms of the increasing power of computers and of the exponentially increasing size of corpus, viewed simplistically as large bodies of computer-readable text».
El término corpus, hoy por hoy, va más allá de una simple colección o conjunto de textos representativos de un determinado idioma o dialecto para usarse en el análisis lingüístico (Francis, 1982:17 apud Pérez Hernández, 2002:40), como vemos en las siguientes definiciones recogidas en las páginas del British National Corpus[2]:
A collection of linguistic data, either written texts or a transcription of recorded speech, which can be used as a starting-point of linguistic description or as a means of verifying hypotheses about a language. (Crystal, 1991)

(…) a collection of naturally occurring language text, chosen to characterize a state or variety of a language. (Sinclair, 1991:17)

En las anteriores definiciones ambos autores enfatizan uno de aspectos más importantes a la hora de seleccionar los textos: éstos deben basarse en reproducciones de situaciones reales que expresan una condición natural de uso de la lengua. Es decir, ya sea una colección de diálogos de un seminario, transcripciones de discursos grabados, etc., uno de los criterios que deberá seguirse para el análisis lingüístico será contar con muestras lo más fiables posible. Otro aspecto que merece especial atención en las definiciones que hemos visto anteriormente es que los lingüistas ya tienen tan asumido el hecho de que la compilación y el almacenamiento de los textos serán en formato digital que ni lo mencionan. En este sentido siempre que citamos el término corpus[3], en realidad nos referimos a un corpus electrónico o corpus legible por máquina.
Estos corpus electrónicos pueden ser sometidos a una serie de cálculos complejos y, debido a la velocidad de procesamiento de los ordenadores modernos, se puede obtener respuestas estadísticas sin ningún error en cuestión de segundos. Un corpus electrónico proporciona al lingüista la posibilidad de identificar y detallar aquello qué es útil para la investigación, lo que significa un ahorro de tiempo al delimitar el objeto de estudio. Además, los programas informáticos cada vez más específicos para cada área, potencian las posibilidades de análisis y explotación de los datos relevantes. Por ello, a parte de añadir otros aspectos importantes para la compilación de un corpus –criterios explícitos-, algunos investigadores señalan la importancia de almacenar los datos en formato digital, como en la definición de nos ofrecen Atkins, Clear y Ostler (1992:1): « [a corpus is] a subset of an ETL (Electronic Text Library) built according to explicit design criteria for a specific purpose».
Los criterios explícitos que se deben seguir para la compilación suelen ser determinados a partir de la definición del objeto de estudio, teniendo en cuenta la finalidad de la investigación y los objetivos que se desean alcanzar. Como destacan Leech (1991:73-80) y McEnery & Wilson (2001, 2001b), los datos observables –empíricos- extraídos de grandes colecciones de textos en formato digital –corpus- permiten al lingüista realizar análisis objetivos sobre la lengua, ya sea con fines lingüísticos, lexicológicos o terminológicos. En el ámbito de la lexicografía, como veremos en la siguiente sección, disponer de inmensos corpus lingüísticos, al que el lingüista o lexicógrafo tiene acceso a través de varios programas que procesan los textos de diferentes formas, llamados genéricamente herramientas de recuperación de información (information retrieval (IR) software o IR tools), facilita sobremanera la elaboración de diccionarios, ya que les permite a los lexicógrafos ampliar de forma magnífica las posibilidades de análisis lingüístico durante el proceso de compilación de las entradas. En resumen, y como sostiene Pérez Hernández (2002:36):
(…) la lingüística de corpus ha hecho patente la importancia de derivar la descripción lingüística de un análisis detallado de la lengua usada de forma natural, ya que este estudio puede ayudar a revelar muchas regularidades (e irregularidades) en nuestro uso de la lengua que antes no se habían observado, o pueden ayudarnos a verlas de forma más uniforme, con una perspectiva más amplia y con índices de frecuencia relativa más fiables.

3.1 La recopilación de diccionarios a partir de corpus lingüísticos
La Universidad de Birmingham ha sido la pionera en el uso del corpus en la compilación de diccionarios. A través de la editorial COBUILD (Collins Birmingham University Internacional Language Database), se llevó a cabo la construcción de un corpus de 20 millones de palabras que dio origen al diccionario Collins Cobuild Dictionary of English Language (Sinclair, 1987). Esta iniciativa capitaneada por Sinclair supuso un marco en el uso de corpus electrónico. Al usar un corpus lingüístico en formato digital de millones de palabras los lingüistas pueden acceder a todos los ejemplos disponibles en los que aparece una determinada palabra o expresión, y en pocos segundos se pueden cruzar miles de datos y solicitar estadísticas sobre incidencias, combinaciones, etc. En la actualidad, este tipo de procedimiento suele ser utilizado en la confección y revisión de diccionarios por casi todas las editoriales importantes. En cuestión de minutos se puede revisar un diccionario y aportar ejemplos actualizados sobre el uso de una palabra o término. Al analizar un mayor número de ejemplos naturales o muestras reales de uso lingüístico es posible lograr una mayor exactitud y fiabilidad. En algunos casos, las recopilaciones finitas, los cálculos fiables sobre frecuencia, variedades de lenguaje en las que se utiliza una palabra, etc., suponen la clave en la cuantificación relacionada con los estudios léxicos y han sido fundamentales en esta área.
Todos los archivos en formato digital son modificables y de fácil manejo, lo que les permite a los lexicógrafos actualizar, siempre que necesario, el significado de las entradas léxicas o terminológicas, así como añadir nuevas palabras al diccionario. Además, se puede aportar informaciones concernientes a nuevas posibilidades de uso y datos relativos a frecuencia o variaciones de significado según determinadas regiones o poblaciones. Estas son algunas de las características que nos lleva a considerar un diccionario electrónico como un corpus vivo y mutante. En la Web de segunda de generación los diccionarios se actualizarán automáticamente y estarán integrados de tal forma con la Web que interactuarán con los usuarios. Son múltiples las posibilidades que nos ofrece un corpus informatizado en la labor lexicográfica, por ello, los ordenadores y las herramientas de procesamiento de corpus supusieron una verdadera revolución en el mundo editorial y en el ámbito lexicológico.
La idea de recopilar un diccionario de referencia para la lengua guaraní nació ante la necesidad de registrar aspectos de lengua –extranjerismos, neologismos e hispanismos- que ya forman parte del vocabulario activo y corriente del guaraní, tal y como sostiene Lustig (1996:10):
Mientras tanto hay una serie de palabras que se han adaptado completamente a la fonética e integrado al vocabulario considerado guaraní, escapando por lo tanto al caudal léxico español con el que el hablante espontáneamente puede desvirtuar la “guaranidad” del discurso. Algunos ejemplos nominales son: kavaju (caballo), kavara (cabra), ovecha (oveja), guéi (buey), Huã (Juan), aramirõ (almidón), aramboha (almohada), kesu (queso), sevói (cebolla), korasõ (corazón). Pero también hay verbos, que muchas veces han sufrido un cambio de significado, como malisia (maliciar / suponer, creer), dipara (disparar / correr, huir) o pika (picar / tomar, chupar)[4].
Además de recoger estas “peculiaridades” léxicas, imperantes para el registro del acervo lingüístico de nuestro país, este se convertirá en el primer diccionario electrónico de referencia de la lengua guaraní y se ceñirá a los estándares lexicográficos actuales, o sea, se basará sus entradas en un Corpus Lingüístico, es decir, en el material propuesto convergerán todas las características de la lexicografía moderna en su primera aparición, como veremos a continuación.
Aunque, en algunos casos, la influencia del español sobre la lengua guaraní ha sido tan fuerte que parece haber aumentado la permeabilidad lingüística –proceso natural cuando dos lenguas permanecen en contacto durante mucho tiempo-, dando origen a un proceso –a veces- exacerbado de trasvase, préstamos lingüísticos y asimilaciones de hispanismos por parte de la lengua guaraní, este factor no debe ser entendido como negativo; si acaso, peculiar y enriquecedor. En consonancia con Germán de Granda (1990:162-164), quien opina que la interferencia léxica del guaraní sobre el español paraguayo, no representa un elemento desestructurador de este último código lingüístico, sino más bien, constituye, por el contrario, un factor positivo de enriquecimiento del mismo, creemos que el guaraní paraguayo goza de muy buena salud en cuanto a su estructura morfosintáctica y el repertorio léxico.
Los préstamos lingüísticos, transferencias e interferencias[5] ocurridos entre la lengua autóctona y el idioma de los colonizadores, han permitido la supervivencia del guaraní, o sea, han ayudado a traer de la mano una lengua primitiva a la modernidad, y al contrario de lo algunos piensan, todavía constituyen factores positivos, ya que está asegurando el futuro de la lengua guaraní en una sociedad moderna, veloz y lingüísticamente flexible, que, gracias a los avances de algunas ciencias y el advenimiento de nuevas tecnologías de la información y la comunicación, ha propiciado la aparición de un “repertorio léxico franco” –es inútil intentar generar artificialmente neologismos para Internet, televisión, computador/a, laptop, taxi, pendrive, shopping, marketing, show, acordeón, etc.-; tampoco es conveniente evitar la influencia lógica en ámbitos especializados y/o distorsionar conceptos universales , optando por la creación en laboratorio de equivalentes para complemento circunstancial, adjunto adnominal, plataforma, informática, científico, investigación, lexicológico, terminológico, lingüístico, república, democracia, policía, política, etc. En resumen, los extranjerismos e hispanismos, si asimilados con criterios, no hacen más que enriquecer el caudal léxico del guaraní y suplen algunas lagunas y carencias de una lengua primitiva que, gracias a los discursos puristas de algunos, se resiste a aceptar los cánones lingüísticos de la modernidad y rechaza el vocabulario que no posee. En otras palabras, la incorporación de los vocablos –hispanismos y/o extranjerismos- que ya forman parte del léxico activo en guaraní ampliará las posibilidades connotativas y denotativas de dicha lengua, que no podrían ser realizadas utilizando solamente los recursos léxicos propios del guaraní normativo.
Por último, es importante destacar que los fenómenos descritos anteriormente nada tienen que ver con el sonado jopara-, que muchas veces se asemeja a una interlengua, empleada, por un lado, como recurso lingüístico cuando la proficiencia oral –y/o escrita- es limitada en una de las dos lenguas, y por otro, como estrategia para confundir a los oyentes foráneos, excluyéndolos de la conversación; esta es, bajo nuestra óptica, una demostración de poder de un pueblo valeroso que a lo largo de casi quinientos años ha sido oprimido, y que encuentra en la lengua su refugio y fortaleza, lo que demuestra una seña de identidad y representa un punto de confluencia y unidad nacional.

4. DRAC: Diccionario de Referencia del Guaraní Contemporáneo
En este apartado no ahondaremos en el tema de la estructura del DRAC, sino más bien describiremos en passant algunas de las principales características que tendrá nuestro Diccionario de Referencia. Como se ha dicho anteriormente, este diccionario será el primero en varios aspectos: sus datos provendrán de un Corpus lingüístico de referencia, herramienta fundamental para la lexicografía moderna; permitirá consultas a través de Internet, lo que apoyará el proceso de visibilidad de esta lengua minorizada; se emplearán programas de código abierto en su diseño, fomentando así su libre divulgación sin de amarras comerciales, etc., se distribuirá libremente en las escuelas paraguayas como parte del programa de incentivo a la incorporación de las NTICs en el aula, auspiciado por el proyecto AVAKOTEPA[6]; etc.
En lo que concierne a la pertinencia de la propuesta esbozada en este artículo, y en relación con los ejes principales, que justifican la recopilación del DRAC, podemos afirmar que:
§ Paraguay al año 2006 cuenta con una población de 6.009.142 habitantes[7]. La mayor parte de la población paraguaya es bilingüe guaraní-castellano o monolingüe guaraní: el 37% habla sólo guaraní, el 50% castellano y guaraní, el 7% sólo castellano y el 6% utiliza otros idiomas (Cfr. CNPV, 2002). De estos datos se desprende que el guaraní ocupa el rol de lingua-franca;

§ La trascripción ortográfica de la lengua guaraní se realiza a mediados del siglo XVII y hasta la actualidad, en los albores de la era informática, no se cuentan con materiales específicos en formato digital para enseñanza-aprendizaje de la lengua guaraní;

§ Existe una considerable producción literaria en lengua guaraní. Dicha lengua fue elevada al rango constitucional, pero hasta el presente no se dieron iniciativas que apunten a la realización de materiales educativos, principalmente en lo que concierne a la recopilación de diccionarios en formato digital;

§ Dicho material puede constituirse en una oportunidad histórica y cultural, dado su alcance y demanda existente en los diferentes sectores de la sociedad paraguaya;

§ El proyecto “Una laptop por niño”, de Negroponte, comenzó a funcionar en Paraguay en noviembre del presente año, no obstante, si se pretende que dicha iniciativa tenga éxito en Paraguay, para que podamos sumarnos al mundo de las nuevas tecnologías de la información y comunicación, debemos empezar a crear materiales didácticos que se adecuen a las necesidades del nuevo modelo educativo que exige la sociedad del conocimiento;

§ Por último, cabe señalar que los más afectados por la “exclusión informática” y la “alienación educativa” que ha vivido Paraguay en las últimas décadas son los ciudadanos paraguayos de las generaciones venideras; es decir, los niños y niñas que se encuentran en edad escolar y que, en la actualidad, viven al margen de la “posrevolución informática” en la que está inmersa el mundo globalizado y los países más desarrollados.

5. Características estructurales del DRAC
No abordaremos aquí los datos conferidos tanto en la macro como en la microestructura del DRAC, ya que los mismos figurarán en detalle en la “Planta” que se está elaborando para el diccionario. Respecto de la estructura del DRAC, destacamos las siguientes características:
a) Números de entradas: Se pretende recoger alrededor de 25.000 entradas;
b) Formato electrónico: el diccionario aparecerá en su versión electrónica. Además, se está diseñando una plataforma que albergará, además del CORACON y del CORESPY, una versión del DRAC para consultas a través de la red;
c) Basado en un corpus lingüístico: todas las definiciones y ejemplos de uso serán tomadas del Corpus de Referencia del Guaraní Paraguayo (CORACON). Estamos convencidos de que el CORACON nos aportará algunos vocablos que no todavía no han sido recogidos en el ningún diccionario de la lengua guaraní;
d) De Referencia: en el proceso de selección de las entradas seguiremos un método contrastivo (Véase tabla de contrastes), evidenciando la variabilidad de definiciones y recogiendo todos los vocablos que aparecen al menos en uno de los diccionarios consultados. El objetivo de este procedimiento es compilar todas las entradas recogidas en los diccionarios existentes y de uso actualmente en el Paraguay. El proceso de vaciado de los diccionarios y el posterior cruce de datos -análisis contrastivo- se hará de forma automática con una herramienta especialmente creada para dicho menester.
Los Diccionarios de la lengua Guaraní - Ejemplos de contrastes:
GUASCH (1998):
AVA: indio, hombre, individuo, persona (Decir ava a uno puede ser un insulto o un piropo); ava ra'y juky péva: ¡ qué niño tan lindo, simpático!;
MBO'EHÁRA - No registra;
MBO'EHAO - No registra;
U: raíz del verbo ha'u, re'u: comer, beber (menos agua, que tiene verbo propio). Ejemplo de "u" en composición: hi'upy: comestibles. hi'upyrâ: comestibles para después. ka'avo'uha: herbívoro. pira'uha: ictiófago (que se alimenta e pescado o peces). so'o uha: carnívoro. tuguy'uha: hematófago (que come o chupa la sangre). (785).
TA'ANGAMBYRY. No registra.

SANABRIA (2000):
AVA. s. Hombre, individuo, persona (Ava ha' Kuñáva ha kuimba'éva = Hombre es mujer y varón);
MBO'EHÁRA. s. Maestro/a. Persona que se dedica al magisterio.(159);
MBO'EHAO. s. escuela, colegio. Casa de la enseñanza. (159)
U. v. ar. Comer, beber, (menos agua, que tiene v. propio) (Che ha'u, nde re'u, etc.) Es un verbo irregular. (303)
TA'ANGAMBYRY. .s. neol. Televisión (=téle). (271)
ACOSTA (2002):
AVA. s. Hombre, indígena, persona,, sujeto, a. joguaha. Aindiado. a. Kachape. Arribeño. a. pajé. Mago, hechicero, brujo, sacerdote indígena. a. reko. Capricho. a. táva. Reducción, pueblo de indios. 2. pron. ind. Alguien. 3. pron. Int. Quién, cuál, a. mba'épa. De quién. (18);
MBO'EHÁRA. neol., s. Maestro, profesor, docente educador, instructor, pedagogo, preceptor.(59);
MBO'EHAO. neol., s. Escuela, colegio (59).
'U. v. Comer beber, ingerir, tomar. 'u kuña. Fornicar.
TA'ANGAMBYRY. neol., t. s. Televisión. (107)

ORTIZ MAYANS (1960):
AVÁ. s. Hombre. /Indio. /Persona indeterminada. /Zambo o hijo de negro y de india o al contario. / pron. int. ¿Quién? - catú. Hombre de bien./ Bot. Nombre de dos arbustos e propiedades afrodisíacas. (420);
MBO-JHARA. S. Maestro; instructor; enseñante; predicador; profesor; preceptor; / Ú. t .p. el femenino. (529);
MBO'EHAO - No registra.
U. v. Comer; beber. / Carcomer / Venir (3ª pers.). Oú pîa-e: viene rápido. /Poseer (en sentido sexual). (529)
TA'ANGAMBYRY. No registra.

e) Diccionario sincrónico:
En el proceso de selección de las entradas se tendrá nos ceñiremos al criterio sincrónico, ya que pretendemos recoger solamente el léxico utilizado en los últimos 50 años. Es importante mencionar que pretendemos informar sobre el repertorio léxico y el uso, sin instituir ni postular criterios normativos, aunque incluiremos algunos vocablos obsolescentes e históricos. Dentro del espacio de tiempo antes señalado, se recogerá el léxico usual, teniendo en cuenta criterios de frecuencia y una actualidad mínima.

f) Índice de frecuencia:
Al disponer de los índices de frecuencia que nos proporcionará el CORACON, incluiremos marcas de frecuencia en las voces del diccionario. De este modo, el DRAC se convertirá en el primer diccionario de la lengua guaraní que contará con información relativa a este aspecto:

Ausencia de marca: Frecuencia no significativa
- Frecuencia baja
- Frecuencia moderada
- Frecuencia notable
- Frecuencia alta
- Frecuencia muy alta

g) Muestras de audio:
Además de incluir una referencia de audio, que nos permitirá escuchar la correcta pronunciación de cada una de las palabras del DRAC, pretendemos añadir una funcionalidad específica que nos ofrecerá muestras de audio de algunas frases y/o ejemplos de uso.

h) Transcripción fonética:
La inclusión de información fónica en el DRAC tiene por objetivo indicar la pronunciación correcta de las palabras desde una concepción normativa (Cfr. Haensch et al., 1982:179-180; Quilis, 1982; Walter, 1990). Debido a que está orientado con un fin didáctico a usuarios –nativos y extranjeros- (Cfr. Haas, 1975; Harrel, 1975; entre otros) aprendices de la lengua guaraní, esta opción será muy útil, ya que la relación existente entre la representación ortográfica y la pronunciación de la lengua guaraní entraña ciertas dificultades en su aprendizaje.

i) Herramienta para el estudio lingüístico:
La novedad del diccionario es que constará de autoridades o ejemplos documentales, esto es, se dará al usuario un ejemplo de uso de los lemas, que se extraerán del Corpus de referencia del Guaraní Contemporáneo (CORACON). Al estar interrelacionado con el corpus, se convertirá en una herramienta indispensable para los estudiosos del léxico, pues ofrecerá una muestra de la prensa escrita, muestras textuales de distinta índole y procedencia y recogerá, asimismo, la mayoría de las páginas Web escritas en guaraní en el Paraguay. Lo que pretendemos como este planteamiento es que las lexías seleccionadas representen un repertorio reconocido y utilizado por todos los hablantes, ya que incluirá términos de la lengua viva, diaria y cotidiana.

j) Diccionario didáctico-pedagógico:
El diccionario estará dirigido a diferentes usuarios: el usuario común que se interese por el léxico de su país, los estudiantes de diversas edades, los docentes, técnicos, especialistas de distintas áreas del conocimiento, lingüistas, lexicógrafos, lexicólogos, investigadores, etc. Hay que subrayar que obra incluirá el primer conjugador de verbos en lengua guaraní, biografía de autores y corrientes de pensamiento. Por ello, se dirige fundamentalmente al ámbito educativo.

6. Proceso de recopilación de las entradas y asignación de las definiciones
La principal tarea del lexicógrafo en la recopilación de un diccionario es, lógicamente, la selección de las entradas y la asignación de definiciones y explicaciones sobre su significado. Como sostiene Sánchez (2001:13): “Un diccionario es bueno si es útil, y es útil si es capaz de transmitir a los hablantes de una lengua el significado exacto de las palabras que debe usar en la comunicación. Por lo tanto, además de todos los elementos y ayudas de que un lexicógrafo puede valerse, es esencial que la explicitación del significado llegue con fidelidad y claridad a quien consulta su obra.”
Es obvio que ni los corpus ni los programas informáticas podrán sustituir la labor del lexicógrafo. Ahora bien, éste puede valerse de dichos recursos para poder acceder a las entradas y a toda y cualquier información relacionada con ella con más facilidad y precisión. Se están diseñando herramientas específicas para la explotación del corpus CORACON, que nos permitirá consultar todos los contextos de uso más frecuentes de una palabra en cuestión de segundos, lo que facilitará sobremanera la definición y la asignación de etiquetas. En la primera etapa del proceso de recopilación estamos “entrenando” las herramientas informáticas, y nos hemos propuesto como meta lo siguiente:
  1. Definir con palabras sencillas y accesibles
  2. Describir, siempre que posible, la función de la palabra definida, evitando así la definición demasiado abstracta
  3. Ofrecer las distintas acepciones que pueda contener un vocablo, atendiendo a su frecuencia de uso.

El paquete informático que estamos utilizando en la recopilación del DRAC, y que ha sido especialmente diseñado para este proyecto, nos permitirá el acceso rápido y constante a los ejemplos de uso dentro de los contextos, facilitando la captación del significado y, por consiguiente, la definición de las voces atendiendo a criterios de frecuencia y/o campos semánticos. Se ha adoptado este procedimiento para evitar la incorporación de información impertinente y/o en desuso. La adopción de criterios de recopilación basados en frecuencia nos permitirá conocer las acepciones más frecuentes de los vocablos, incidiendo directamente en la calidad de la obra, al ofrecer consultas más eficaces sobre la ortografía y/o significados más frecuentes de una palabra.

7. Conclusiones

Como es bien sabido, el guaraní es una de las lenguas oficiales del Paraguay y está reconocida como “tercera” lengua del Mercosur. Actualmente, está incluida como una materia obligatoria en todas las instituciones educativas de nivel inicial y media, de acuerdo con la Reforma Educativa de 1992. Hoy en día se constituye en una necesidad de la población contar con herramientas tecnológicas adecuadas, que faciliten la generación de contenidos escritos en guaraní, y ayuden en el proceso de valorización de esta minorizada lengua mayoritaria, aportando los elementos que propiciarán su estructuración y normalización y la adaptarán a los cánones de la lingüística moderna; eso facilitaría su difusión y ayudaría sobremanera en su proceso de revalorización lingüístico-cultural. En este sentido, el objetivo del presente proyecto es el diseño e implementación de una herramienta ofimática –diccionario electrónico- que permitirá tanto la realización de consultas a través de Internet como su instalación en los ordenadores, al igual que ocurren con todas las lenguas modernas que gozan de más prestigio.

La recopilación de un diccionario de referencia en formato electrónico, incidirá directamente en los siguientes aspectos: i) revalorización de la lengua guaraní a través de la publicidad y visibilidad más allá de las fronteras del Mercosur; ii) incorporación en la plataforma AVAKOTEPA, lo que permitirá la participación de toda la comunidad guaraní-hablante, que podrá ir enriqueciéndolo mediante sus aportaciones; y por último, iii) apoyar en el proceso de incorporación de las NTICs en la realidad de las aulas paraguayas, ya que todos los niños y niñas paraguayos que se encuentran en edad escolar, tarde o temprano, formarán parte del mundo globalizado e informatizado, como ocurre en todos los países más desarrollados.

La elaboración de un diccionario con estas características es una necesidad emergente en el Paraguay, no solamente por el hecho de que no existe ningún diccionario electrónico con esas características, sino que servirá de referencia para los hablantes paraguayos, que en muchas ocasiones se cuestionan aspectos relacionados con él, pero no encuentran las respuestas a tales cuestionamientos. Ofrecerá un repertorio que servirá para la enseñanza de la lengua, porque no solo evidenciará el léxico sino también estructuras gramaticales propias del guaraní paraguayo.

Asimismo, puede convertirse en la base para futuras investigaciones en el ámbito sociolingüístico, pragmático, lexicológico, lexicográfico dentro del territorio nacional y en el extranjero, ya que el DRAC se está concibiendo como un Diccionario de Referencia especialmente diseñado para recoger una amplia gama de muestras reales de habla que ocurren en interacciones y conversaciones auténticas en la actualidad en el Paraguay, tanto en la modalidad escrita como oral.

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[1] El CORACON (Corpus de Referencia de Guaraní Contemporáneo), desarrollado en el ámbito del proyecto AVAKOTEPA, se compone de dos partes: el CORACON, corpus oral que recoge muestras reales de habla que ocurren en interacciones y conversaciones auténticas y son almacenadas en una base de datos textual acompañada de su respectivo archivo de audio, y el COTRACON, corpus textual que reúne un conjunto de textos lingüísticos y reales almacenados en formato electrónico. En ambos corpus se siguen las recomendaciones hechas por EAGLES y, a posteriori, se pretende adoptar las normas de codificación definidas en el TEI P4. El CORACON abarcará un espacio cronológico que va desde 1950 hasta la actualidad. Las bases de datos que componen dicho corpus son abiertas, es decir, están diseñadas para albergar los últimos 58 años del guaraní, de modo que vayan actualizando sus materiales con el paso del tiempo.

[2] Cfr. BNC – British National Corpus. Disponible en: http://www.natcorp.ox.ac.uk/

[3] Las dos siguientes definiciones propuestas por EAGLES (1996) se encuentran recogidas en Internet en la publicación titulada “EAGLES Preliminary recommendations on Corpus Typology EAG--TCWG--CTYP/P” –mayo, 1996- (Consulta: 10 mayo 2008). http://www.ilc.cnr.it/EAGLES96/corpustyp/node5.html#SECTION00041000000000000000
a) A computer corpus is a corpus which is encoded in a standardized and homogenous way for open-ended retrieval tasks. Its constituent pieces of language are documented as to their origins and provenance.
b) A corpus is a collection of pieces of language that are selected and ordered according to explicit linguistic criteria in order to be used as a sample of the language.

[4] Véase también al respecto, el Diccionario guaraní-español de Natalia KRIVOSHEIN DE CANESE, Asunción 1990.

[5] Cfr Granda (1996:64-65)

[6] En el marco del proyecto AVAKOTEPA se ha diseñado un programa de incentivo a la incorporación de las NTICs en las escuelas paraguayas. Dicho programa todavía se encuentra en ciernes, pero sus objetivos coinciden con los objetivos de desarrollo del milenio para el Paraguay. (ONU, 2003)

[7] Datos extraídos del estudio Educación Media en el Paraguay: Logros, opciones y desafíos, 2007.